No soy yo quien decide sobre mi futuro en este momento, son los Ferreri y Bianchi quienes tienen mi vida en sus manos. Dante dice que me debo ir pero no quiero hacerlo, no puedo dejar a la familia que he creado con las chicas y lo que siento por él sólo me hace querer quedarme aún más. Hoy hay una fiesta, las muñecas también podemos asistir así que Nino trae unos vestidos y nos comienza a arreglar. Mi vestido es blanco, liso y largo, en los hombros tiene dos pavilos sencillos y tiernos, que me hacen ver mucho mayor pero a la vez, me quedan a la perfección, mis ojos azules están un poco maquillados y mi largo cabello n***o está trenzado hacia el lado, según las chicas me veo muy bien, y si mañana me tengo que ir con Bruno, entonces disfrutaré de la vista de un Dante enfundado en un traje

