Dante, Oh Dios, Dante... ¿Como un hombre así es capaz de hacer algo tan intenso? ¿Cómo puede ser tan tierno a la vez? Aún me tiene en sus brazos y acaricia mi cabello, mientras besa mi frente. Es ahora que me doy cuenta de que hay un poco de sangre en las sábanas. - Dante, yo... - Intento decirle que hay sangre pero el se guía por mi mirada y me responde antes de que yo diga más. - Lo sé, tranquila, eso pasa cuando lo haces por primera vez, no es nada. - Pero son tus sábanas. - Digo cohibida y él levanta mi rostro haciéndome mirarlo. - Las sábanas no valen nada comparado a lo que tú me has dado hoy. Se acerca y me besa de forma tierna y alentadora, sus palabras y su forma de contenerme me dan esa sensación de tranquilidad y felicidad. Es lo que yo quería. - ¿Estuvo bien para ser

