Mejor se aprestó Kirstin Beck la vez siguiente que se comunicó con su amigo en la ventana de Berlín Occidental. En su segundo dormitorio que usaba como oficina, redacción de libros universitarios, editores y el Estado, dispuso de una pequeña pizarra y un borrador. Steiner se encontraba abajo, bien corrigiendo exámenes de sus clases o disfrutando de programas de radio, así que debía ir con cuidado y estar atenta a sus pasos por las escaleras. Si lo escuchase, metería la pizarra detrás de una estantería, o bajo la silla, y apagaría la lámpara de pie junto a la ventana. Acto seguido, fingiendo como si planease hacer alguna redacción, sacaría la carpeta de su escritorio al salir de la oficina. Kirstin solía sentarse en el salón, o se echaba en la cama por las noches a consultar sus minutas, a

