Capítulo 36

1359 Palabras

A la mañana siguiente, Kirstin entraba a la iglesia cogida del brazo de Steiner. Abrumada por la traumática huida y con la mente nebulosa, no había pegado ojo en toda la noche. Al principio, previo a la fuga, seguía despierta. Tan aterrorizada se sintió luego, que evadió a los guardias fronterizos y por los pelos regresa a tiempo para birlar a su marido, si en realidad llegó a engañarle. No llegaba a entender qué salió mal. A unos centímetros de la libertad, un minuto más o menos de distancia, insoportable era pensar que hubiese estado tan cerca de una nueva vida sin llegar a alcanzarla. Complacida quedó de no haber sido capturada, sorprendida incluso de haber logrado evadir a los guardias fronterizos que aparecían por todas partes, impidiéndole huir desde el cementerio que, de alguna man

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