Con la llegada de la noche, las estrellas brillaron apenas notoriamente sobre la ciudad, los ojos tan azules de Cedrick se abrieron despacio y su atención se posó sobre el escritorio pegado a la pared de enfrente, viéndolo sin ver, al seguir recostado sobre su cama. El reloj de pared marcaba las diez más veinte, y él hacía apenas diez minutos que iba llegando, esa noche se había propuesto ver a Aura, buscarla una vez más, pero la verdad estaba agotado, física, anímica y moralmente, había permanecido al lado de Emily cerca de cinco horas, hasta que la chica se durmió; apenas al salir se había dirigido a un bar del centro y bebió acompañado de un par de botellas sobre la barra, quemándose la garganta con licor e ignorando el vibrar de su celular, necesitaba entenderse, la dolorosa desazón q

