Corin caminó por el largo y solitario pasillo de la mano de su nieto, no deseaba llorar frente a Jack así que simplemente cerró sus ojos para contener sus lágrimas y a medida que avanzaba lentamente bajo las luces blancas que encandilaban sus ojos y la obligaban a parpadear un sin fin de veces, sintió una gran liberación y suspiró emocionada, ya nada la ataba a ese impostor y no le debía absolutamente nada había recuperado el control de su vida, aunque aún necesitaba respuestas a todas sus dudas. De repente miró al pequeño junto a su lado, él le daba la fuerza necesaria para no caer en una terrible y desgarradora agonía; su corazón se encontraba hecho trizas y la tristeza de saber que todo este tiempo había estado con un monstruo era insoportable, sobre todo porque se sentía culpable por

