Una semana más tarde… Corin estaba feliz, luego de varios días de espera y suplicar para que la dejaran volver a casa finalmente los médicos habían autorizado su alta y podía abandonar el hospital siguiendo al pie todas las recomendaciones. Alexia estaba tan emocionada como su madre, en menos de lo que se imaginaba podían viajar a Nueva York y estar junto a Erick para su recuperación, ya que la operación había sido un éxito rotundo y con el paso del tiempo comenzó a sentir sensibilidad el los dedos de sus pies, sin embargo Corin no tenía intenciones de abandonar el lugar sin antes ver a su esposo. — Mamá, no es necesario que veas a ese infeliz —sugirió Alex mientras doblaba un pijama y lo colocaba con delicadeza en la maleta—. Mejor vamos a casa a preparar nuestro viaje. — Te equivoca

