Mientras tanto… Erick permanecía ansioso en su cuarto a la espera de novedades, quería saber el estado de salud de su madre pero Alexia no regresaba y eso solo podía significar una cosa y era que se estaban poniendo al día y no paraban de conversar. Con una sonrisa en sus labios se imaginó a su madre abrazando a Jack y su corazón explotó de felicidad, estaba más que seguro que esa noticia la animaría. A ella siempre le gustaron los niños y ahora que era abuela, Erick estaba convencido que no dejaría de consentir a su nieto, pero de repente su rostro cobró seriedad y su felicidad se desvaneció instantáneamente al comprender que no todo era alegría. Nuevamente sintió una opresión en el pecho, el desconsuelo que sentía era enorme, al comprender que aún estaba el hecho de que su padre estaba

