Iba rumbo a la mansión, pensando con la mirada regia hacia la ventana. Esa llamada trajo de vuelta a la antigua Cristina, a la Cristina que yo era antes de conocer a Dylan. Trajo de vuelta a esa mujer que era capaz de enfrentar el mundo sola, esa mujer que su felicidad no dependía de un hombre. Volvió esa mujer trabajadora y fuerte que era. Cuando pisé la mansión las cosas van a cambiar ¿Por qué? Ya no dejaré que se vaya esa mujer. Ni dejaré que se esconda solo para ser feliz a Dylan. Ya no más. Se suponía que Dylan ya no iba reaccionar más así, y si no puede cumplir sus promesas por lo tanto las cosas cambiarán. Yo cambiaré. —Son 180$, señorita.—expresó el conductor. —¡Ok! Tenga. —dije sorprendida. Estaba tan perdida en mi mente, que no me había percatado que ya había llegado. Me baj

