Cristina. ¡Esta moto es genial! No. Pero nunca podrá superar a mi moto.—susurré. Al guardar la moto en el mismo lugar que la conseguí. No quería que Dylan se diera cuenta que la agarre, por eso deje todo como estaba. Fue buena idea ir a ver a Adam. Ese vació que estaba en mi se había ido un poco. Ya estaba un poco más tranquila, con la mente despejada para así enfocarme en lo que de verdad importa. Sí, en mi boda. En mi boda con él chico más cotizado de Manhattan. Suspiré. Sólo pensar en ese día. Imagínate. Yo ahí caminando al altar lleno de rosas blancas y con Dylan esperándome al final para así sellar nuestro amor. Simplemente me llena de felicidad. Caminaba hacia la entrada, pensando solo en una cosa: Que llegue el día rápido de la boda. Abrí la puerta suplicando que Ashley no estu

