EL SILENCIO DE LAS MONTAÑAS Narrador: Molly Smile Nueva York es un estruendo constante que te impide escucharte a ti misma. Oregón, por el contrario, es un silencio tan profundo que puedes oír el latido de tu propio miedo. Llegué a Cedar Falls en un autobús que olía a tapicería vieja y a viajes sin retorno. Cuando bajé en la pequeña estación de madera, el aire frío y puro de la montaña me golpeó los pulmones como una bofetada de realidad. Me quedé allí, con mi maleta desgastada y una sudadera que ocultaba no solo mi cuerpo, sino mi identidad, mirando hacia la calle principal que parecía congelada en el tiempo. —Molly. La voz era áspera, seca y cargada de una familiaridad que me hizo querer llorar por primera vez en semanas. Mi tía Eleanor estaba apoyada en su vieja camioneta Ford,

