Capitulo 9

1925 Palabras
¿Normalidad? Unos dias después… —Y así terminamos el día de hoy, dejamos abiertas nuestras r************* para que nos envíen dudas, consultas y temas que deseen escuchar en nuestro programa. Les deseamos un excelente comienzo de semana y como siempre, agradecidas de todos y cada uno de ustedes por su entusiasmo e interés en nuestro podcast. Y fin. —Loca, ¿Cómo lo dices así?— me pregunta Val riendo, mientras se saca los audífonos. —Es más interesante y entretenido darle un final como de cuento ¿No te parece? —No lo había visto así, pero ahora que lo dices, me gusta tu idea. Estamos terminando nuestro podcast del día de hoy, uno importante para todas las mujeres, en el mes del cáncer de mamas. Ese que me arrebató a mi madre cuando a penas cumplía los diez años. Desde ese día decidí que quería ser médico y, con mucho esmero, quemadura de pestañas, café y comida chatarra ingresé a la escuela de medicina de la universidad de Oxford, mi padre y mi hermanita estaban orgullosos, cumpliría mi sueño y podría ayudar a muchas mujeres, pues pensaba especializarme en oncología. Algo que cambió en mi primer año de internado, pero bueno, eso no viene al caso hoy, es un tema doloroso que no quiero recordar. —Hola preciosas ¿Cómo les fue? ¿Terminaron?— nos pregunta el flamante director del hospital, alias el divino tormento de mi amiga, Ethan Scott. —¿Qué quiere director Scott? ¿Llevarse a mí amiga personal?—Val suelta una ricita y yo me quedo muy seria, bien, aguantando la risa y esperando la respuesta. —Eres un incordio, Vannah, pero a pesar de eso me caes bien. —Lo mismo digo, Scott, lo mismo digo, pero antes de que te la lleves a hacer sus cochinadas en tu oficina quiero preguntarles algo. —Me imagino que se trata de los O’Connor —me retruca Val y yo asiento. —¿Qué comes que adivinas? Es que de verdad esos tres tienen una obsesión por Dani y no sé si muy sana que digamos, el pobre Jex se aguantó porque aún no sale de su complejo de inferioridad y digámoslo por ahí vi un avance entre él y Thomas. —Eso es cierto, Dani con Jex se están dando una oportunidad y espero que eso funcione — dice, meditando, Ethan—, pero tienes razón, los O’Connor son muy extraños. Por lo que pude averiguar, James padre fue amigo en la universidad de mi papá y los chicos, sé que está demás decirlo, pero se notó cuando llegaron Stuart y George. —Y yo que no le daba más de cincuenta, si pensé que eran hermanos cuando los vi llegar. —Súmale unos poquitos más, James tiene un poco más que Aston, por eso, cuando llegó de intercambio mi padre y él lo acogieron. En esa época, aún mis padres eran novios y tanto papá como Aston dependían de mi abuelo, por lo que entenderás que nadaban en dinero. El resto de su historia es que volvió a su país, se casó con la madre de esos idiotas y más allá no sé. —Mmm… —Esos Mmm no me gustan, amiga, algo te molesta. —Lo sé, Val. Es que hay algo de ellos que me llama mucho la atención — y no era precisamente porque se parecieran a mi ángel ¿Qué digo? Al amargado ese— es como si trataran a Dani con devoción, casi como si fuera de su familia. —No había reparado en eso—dice Val y los tres nos quedamos pensando en silencio. En eso tres golpecitos en la puerta de mi consulta nos sacan de este mar de dudas. —Adelante— una molesta Esperanza abre la puerta y deja entrar a dos archiconocidos. El cotilla número uno del hospital y el jefe de seguridad de la familia Scott ¿Será que ha pasado algo con Nicco y Gia? —Por fin los encontramos— Bruno viene con una cara que da espanto y Jack demasiado serio. —¿Qué los trae por aquí? No creo que sea para lo mismo que Ethan—trato de distender el ambiente y aunque la parejita me miran con cara de odio, Bruno y Jack parecieron no entender — ¿A qué vienen? Vannah tiene razón, ¿Por qué nos buscan con tanto ahinco? —En realidad necesitamos de tus servicios, Vannah—responde Jack y les conmino a sentarse para que se expliquen. —Sabemos de tu currículum, amiga y que en Inglaterra fuiste perfiladora y en estos momentos necesitamos una. —Pero sabes que ya llevo años sin trabajar en eso, no sé si podré ayudarles— digo un tanto complicada, cuando me decidí a viajar a Estados Unidos dejé por completo esa parte de mi vida y no sabía si quería volver a entrar en esos ruedos. —El problema es que estamos con muy poco tiempo, las vidas de Dani y Jex corren peligro. —¡¿Qué?!— sí, somos los tres los que preguntamos casi, solo casi gritando. —Ustedes saben la historia de ella y de Jex. Bueno, tenemos noticias que han reabierto el caso de Dani y su solicitud de ciudadanía. Jack nos extiende unas carpetas, que ni cuenta me di que traía, abro el expediente y me quedo pasmada, Tráfico de drogas, trata de blancas, desapariciones y lo más simple, cohecho y soborno en el departamento de inmigración. —¿Y todo esto se descubrió por el tema de Daniela? —En efecto, cuando la jefa hizo la denuncia al FBI lo primero que se descubrió era que varios funcionarios del departamento de inmigración estaban coludidos con una banda de rusos que tiene a Nueva York bajo sus dominios y han creado el caos desde hace ya un año. El agente Miles, gracias a lo que la jefa le comunicó tomó cartas en el asunto y el caso pasó a ser federal. —¿Pero no era que el agente Miles estaba a cargo del proceso de Dani?—pregunta Val y me quita las palabras de la boca. —Así fue como se infiltró en el servicio, era la mejor forma de verlo desde adentro, al principio se pensó que sólo era un tema de sobornos y cohecho hacia algunos funcionarios, pero cuando escuchamos las grabaciones del departamento de Jex supimoss que todo eso iba más allá, el tal Aquiles se quedó varias veces solo y tenía contacto directo con Sergei Volov. Entre sus conversaciones, el tipo le decía a Volov que pronto su mercancía estaría lista, por lo que imaginamos que Dani era parte de ese paquete. Pero eso no es todo, el padrastro de Dani apareció en las conversaciones, lo malo es que Jex los descubrió y no pudimos saber nada más. Hasta hace unos días, cuando nos llamó Luis para informarnos que el doctor que ayudó a Dani fue encontrado muerto. Definitivamente habla sido una ejecución. —¡Mierda!— exclama Ethan empuñando sus manos, claro a todos nos molestaba que esto pasara frente a nuestras narices, pero nosotros somos simples civiles, si la policía y el FBI están metidos en el asunto era bueno ¿no? —¿Y los perfiladores del FBI? Digo, sé que son muy buenos, no entiendo el motivo porque me quieran a mí. —En cierta forma lo que dices es cierto, pero nosotros también estamos trabajando en conjunto y la jefa le sugirió a Miles tener a alguien de nuestro círculo en el equipo. —¡Bendita sea! Blue, me tendrá que escuchar. Tomo el teléfono y marco el número de Blue frente a todos, ella me tendría que responder. Al segundo ring la voz calmada de la madre de mis amigos me respondió. —Sabía que me llamarías, Savannah Lewis. —Por supuesto que te iba a llamar, Blue ¿Por qué yo?—digo en tono molesto, es que no quería hacerlo. —Por el mismo motivo que lo dejaste, cariño. Por Daria— dice resuelta y mi estómago se contrae ¿cómo lo sabía?—. Vannah, no quiero que a Dani le pase lo que le pasó a tu hermana, aún estamos a tiempo y sé que eres la mejor, perdóname por inmiscuirte en todo esto, pero no me quedó de otra, nosotros tenemos los medios y lo que me pidas prometo hacerlo, pero por favor no dejes que otras chicas sufran lo que sufrió ella. Sus palabras me calaron hondo, ese era un tema que había cerrado cuando decidí venir acá, o eso pensaba. Respiré hondo y sopesé las cosas, mi vida tranquila de estos últimos años me mantenía a raya de mis pesadillas, pero era una normalidad a medias y lo que decía Blue era cierto ¿Quién mejor que yo para hacerlo? Tenía claro como trabajaban las bandas de trata de blancas y varios de mis estudios y trabajos para Scotland Yard lo corroboraban, solo que no pude salvarla a ella y esa sería mi cruz. —Está bien, acepto, pero será bajo mis condiciones. —Me parece, habla con Jack, él te pondrá al tanto de todo y Vannah querida, si necesitas cualquier cosa por favor hazmelo saber. —Entendido— colgué la llamada y miré a esos cuatro, ya me habían escuchado y creo que mas pronto que tarde les debía una explicación, pero por ahora no— . Ya escucharon que Blue me convenció. Jack, necesito toda la información que tengan de esta organización y del padrastro de Dani, si uno de ellos la quiere estamos a nada de descubrirlo. Los chicos se retiraron, Jack quedó de contactarse conmigo para cuando tuviera todo lo que le pedí y por fin me quedé sola en mi consulta. Los recuerdos vinieron a mí y el corazón se me hizo trizas, necesitaba una vía de escape y aunque fuera día de semana saldría a mi lugar favorito. El día pasó sin novedad en el frente, hice mis rondas y atendí a mis pacientes. Aproveché también de ver al incordio de Nathan, que andaba de lo más sospechoso y a puras risitas por los pasillos (sic, de las enfermeras que babeaban por él), para cuando terminó mi turno me subí al auto y me fui rumbo a casa. Mientras escuchaba a Edith Piaf, decidí llamar al Cuervo. —¿Y esta hermosa sorpresa mi querida Queen?—dice saboreando cada una de sus palabras. —Quiero mi sala preparada, en dos horas estaré ahí. —Uno o varios—pregunta con una risita saliendo de sus labios, me lo podía imaginar, se debe estar regocijando al saber que hoy ocuparía mi cuarto de juegos. —Lo que sea tu cariño, pero recuerda mis gustos. —Tengo lo que necesitas, estará todo listo y dispuesto para dos horas más. Sin más, cuelga la llamada, vuelvo a escuchar la música y trato de relajarme, si la operación tardaba muchos días no podría desfogarme tan fácil y menos ir a Shine, era mucho lo que podía estar en juego. Llegué a mi departamento y me dí una ducha rápida, me preparé en menos que canta un gallo y salí rumbo a mi cita con el destino. Lo que no me esperaba era la sorpresa nivel dios que me tenía preparada mi amigo... ------------------------------ Copyright © 2024 P. H. Muñoz y Valarch Publishing Todos los derechos reservados. Obra protegida por Safe Creative bajo el número 2410107717945
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