Él se ha ido.
Ahora entendía porqué la gente decía que el amor duele.
Salí de ese maldito lugar hecho trizas y caminé sin un rumbo fijo, hasta que llegué a un bar irlandé. Entré sin pensarlo y pedí una botella de whisky a la bartender.
—Mal de amores ¿Eh?— me pregunta sirviendo la primera copa.
—No es eso— digo molesto, tomándomela de un solo trago— y a ti no te importa, sírveme otra.
—No me importa, tienes razón, solo trataba de ser amable y sí para eso me pagan — dice, como si supiera que lo que le iba a decir sirviéndomela.
Ya para la mitad de la segunda botella estaba contándole toda mi vida y lo que me había sucedido con mi Moritas, que digo, con esa mujer.
—James, creo que has bebido en demasía, dime a quien llamo para que te venga a buscar.
—No, la única que quiero aquí es a ella, para que me diga que es mentira todo lo que está pasando. ¿Sabes Shannon? Ella no es así, yo lo sé, estoy seguro que algo le pasa y no me lo quiere decir, por eso lo hizo.
—Pues llámala, si ella piensa así vendrá, sino me dejarás llamar a alguien para que venga a buscarte.
—Tomo mi teléfono y lo desbloqueo, en la pantalla aparece la foto de mi Moritas tomando café y viendo a la nada por la ventana de su consulta, se la tomé uno dé esos días en que la fui a ver para estar si quiera un rato con ella.
Ya la extraño…
Marco su número y de inmediato me aparece el buzón de voz.
“Hola, soy la doctora Lewis, en estos momentos no puedo atender tu llamada. Deja tu mensaje”
—Ja, ¿ni siquiera me contestarás Moritas? ¿Por qué me hiciste esto? Sirveme otro.
—Cumple con lo prometido, James. Dime a quién llamo para que venga a buscarte— me dice Shannon quitándome el teléfono.
—Christian, digo en un hilo de voz y con mis lágrimas a punto de salir, me limpio con la manga de mi chaqueta y sigo bebiendo.
Han pasado dos o tres horas y escucho la voz de mi chofer.
—Y a este ¿Qué mierda le paso? James, oye idiota despierta.
—Tu debes ser Christian, mucho gusto, soy Shannon la que te llamó.
—¿Por qué le diste tanto de beber?— pregunta molesto y yo le doy una sonrisa boba.
—Shannon, este es mi hermanito, Chris. Chris, esta es Shannon, mi nueva amiga.
—Idiota, estás ebrio hasta las masas. No sé que mierda te pasó, pero no puedes hacer esto, tu eres el futuro ceo de la empresa y si alguien te ve así puede ser un problema, imagina y te ve un periodista.
—Ya cállate, Chris. No te llamé para que vengas a hacértelas de hermano mayor, ese es mi trabajo— digo hipando y sintiendo unas enormes ganas de vomitar, me paro a duras penas y cuando voy a hacer mella de salir corriendo al baño me tropiezo y caigo desmayado…
Los siguientes días, me he dedicado a trabajar sin parar en el día y en las noches vuelvo al bar, donde mi nueva amiga me espera con mi botella de whisky.
Shannon es una chica realmente inteligente, está terminando la carrera de administración de empresas y en las tardes trabaja de bartender para pagar sus estudios.
Hemos conversado de todo y de nada, pero sé que es un diamante en bruto y me gusta su forma de ser, no tiene pelos en la lengua y me ha demostrado su valía como ser humano. No como otra que no me puedo sacar de la cabeza y que definitivamente ha desaparecido de mi vista.
No he preguntado por ella, aunque me muero por saberlo y creo que todos lo notan, en la última barbacoa que fue, ella no estaba y al parecer a nadie le importó, salvo a mí.
«Debe ser que se está revolcando con su nuevo juguete»
De solo pensarlo me daba asco, pero me las guardaba para mí.
Hoy, después de más dos semanas sin saber de ella, estoy preparando mi maleta para viajar a Dublín y hacer el traspaso de la oficina general acá a Nueva York, pero antes de viajar iré al bar para hablar con Shannon.
Estoy terminando de hacer mi maleta, cuando escucho el timbre de la casa. Debe ser Rocío que trae los papeles que debo firmar antes de mi viaje, me dispongo a salir para recibirla, cuando los gritos de mi hermano me hacen detener.
—¿Qué mierda haces aquí Savannah?
—Hola Chris, ¿Puedo hablar con James?— el corazón se me sale por la boca al escucharla, ella está aquí y vino a verme. Tomo el pomo de la puerta y me dispongo a salir hasta que escucho a mi hermano.
—Él no está y no creo que quiera verte.
—Chris, esto es importante, solo dime dónde está para poder ubicarlo, de verdad que quiero hablar con él.
—¿Y para qué? ¿Para decirle nuevamente tus idioteces? ¿ya te aburriste de tu nuevo juguete y quieres retomar con mi hermano?
—¡No! No es eso, solo dime donde encontrarlo, por favor.
—No sé qué mierda le dijiste a mi hermano, pero él decidió irse y hacerse cargo de la empresa en Dublín — dice molesto y lo entiendo, él quiere lo mejor para mi. Aunque lo que dice no es verdad, solo voy por unos días.
—Necesito verlo, Chris— su voz se siente distinta, como si estuviera a punto de llorar, me debato entre salir o no, esto no está bien, no debo dejar que mi hermano pelee mis propias batallas, pero la rabia y el dolor me consumen, si hubiera sido hace dos semanas la habría recibido con los brazos abiertos, pero ahora no estaba tan seguro de nada y era un maldito cobarde.
—¡No! Te lo prohíbo, déjalo tranquilo Savannah, ya le hiciste suficiente daño al demostrarle que no era nadie para ti ¿y sabes lo que más me molesta de todo esto?
—¡No lo digas!
—Pues lo tendrás que escuchar, James iba a pedirte matrimonio, te ama, perdón, te amaba con todo su corazón y a ti te valió mierda sus sentimientos. ¡Lo destruiste!
—Tienes razón, Chris. Eso hice y no sabes cuánto lo siento, por eso quería pedirle perdón, no quiero que se odie a sí mismo, esto era un problema mío y no de él. Tienes razón, fue una estupidez venir a verlo, por favor si hablas con él dile que lo siento y que de verdad le deseo que sea feliz. Él se merece eso y más. Perdón si te molesté con mi presencia.
Abro la puerta y aunque todo esto me duela si ella quiere verme le daré el gusto, salgo de mi habitación y me encuentro a Chris cerrando la puerta.
—¿Dónde está? ¿Chris?
—Ya se fue— dice y yo corro hacia la salida, pero mi hermano, en un acto desesperado me sostiene—No salgas como un tonto enamorado tras de ella, deja que las cosas se decanten un poco, puede ser que Savannah haya venido, pero no era para volver contigo ¿No la escuchaste? Te venía a pedir perdón.
—¡Eso no me importa, Chris! Yo la quiero, aquí conmigo. Aunque sea por medio de un contrato.
—Hermano, no te hagas esto, por favor. Ella no se lo merece.
—Y ¿Qué le digo a este corazón que la necesita como si fuera la sangre que pasa por él para bombear?
—Hermano…
—Lo sé, lo sé, se que ella no me ama, pero yo a ella sí y me duele, me duele mucho.
Caigo al suelo y golpeo con mis puños la madera, este dolor no se lo doy ni a mi peor enemigo y ese es ella, a quién será mi único y gran amor.
Una hora después estoy en el bar, necesito hacer las cosas bien y por lo menos, sacar algo en limpio.
—¿Qué haces aquí tan temprano?
—Toma y dame un whisky, lo necesito.
—¿Qué es esto?— abre el sobre que le he dado y sus ojos se expanden como dos huevos fritos—. James ¿dime que no es verdad? Es una broma ¿no?
—No y si decides aceptar la misión tienes cinco horas para hacer tu maleta.
—¡Me cago en dios!
—Pues eso seré desde hoy para ti, ve y habla con Dom, te está esperando.
La veo sacarse el delantal y correr a la oficina de su jefe, el que la recibe con los brazos abiertos, ya había hablado con Dominik y había aceptado mis condiciones.
—¿Y Shannon?— pregunto apoyado de la barra.
—¡Te digo que sí, idiota! Voy por mis cosas.
—Te llevas a mi mejor bartender, O’Connor, pero gracias.
—Lo sé y también te agradezco a ti por dejarla crecer.
—Estoy listas— dice como niña chiquita y salimos del bar— Esto es genial, James. Ansió conocer Dublín y disfrutar de una buena cerveza y todo.
—Ya, baja las revoluciones chica lista, ahora dame tu dirección para buscar tus cosas. Debemos estar mañana presentables en la oficina y es por eso que tenemos que viajar hoy.
—Sí, jefe. A su orden, jefe— me responde haciendo un saludo militar que me saca más de una carcajada.
—Vamos, idiota. Ya verás que esto no será la panacea, te haré trabajar más que Dominik.
—Si será en lo que estoy estudiando lo acepto gustosa.
Salimos de ahí rumbo a su departamento y en menos de dos horas ya estábamos tomando el avión rumbo a Dublin, cuando regresara esperaba estar más calmado y a lo mejor, solo a lo mejor la buscaría para hablar, era algo que siento que me merezco.
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