Es por su propio bien.
La noche del encuentro...
Estaba todo listo y dispuesto para cumplir con los designios de ese maldito, esto era lo justo, tenía que decidir entre mi amor por él o por mi hermana, y por desgracia Daria era me prooridad.
—Él ha llegado— fue lo que me avisó Lamas por el intercomunicador y ordené a todos los sumisos que comenzaran con su actuación.
A los pocos minutos, la puerta de la habitación se abrió y lo vi, sus ojos destellaban y noté como su cuerpo se tensaba.
Tomé a Leo de la cabeza y lo obligué a besar mi torso desnudo, en ese momento me sentía como la peor escoria del mundo, pero debía seguir con mi actuación.
Estaba preparada para el golpe y lo vi venir hecho una furia, cuando tomó a Leo del cuello y lo lanzó como si fuera un costal de papas. Había llegado el momento, así que comencé lo que había venido a hacer.
—Angelito, bienvenido a mi fiesta, llegaste temprano — dije y me vanaglorié por ser tan buena mentirosa.
—¿Era para esto que me querías hoy Queen? ¿qué querías demostrar? — masculla entre dientes, con sus puños apretados y jadeando de la impotencia.
—Angelito, no te entiendo, este es mi mundo ¿o querías fidelidad después de todo el tiempo en que no te he llamado?
—¿Estás segura de que eso es lo que quieres?— me pregunta y siento su dolor en cada palabra que escupe.
—Esta soy yo, angelito, por supuesto que es lo que quiero— con todo el dolor de mi corazón, tomo lo único que nos une como Queen y Angelito y lo rompo en mil pedazos con la sonrisa puesta en mis labios, pero el corazón destrozado. Su cuerpo tiembla y juro que está a punto de volverse loco, pero no me quedo ahí termino de destruirlo para cumplir con lo que ese desgraciado me indicó—. Eres libre, angelito ¿o debo decir James? El juego ha terminado, será mejor que nos dejes disfrutar de nuestra fiesta o si lo prefieres, te puedes unir, creo que varias de mis chicas querrán disfrutar de tu cuerpo ¿cierto Luz?
—Sí, Queen— Sé que a Luz le gusta mi angelito, no soy tonta. Además, me había enterado de que mi angelito venía seguido al club para turistear y varias veces ella se le insinuó, pero él no le hizo caso. Fue por esa misma razón que se lo pedí a ella y no a otra de las chicas que estaban ahí. Ella, ni tonta ni perezosa hizo su trabajo y debo decir que los celos me corroían.
—¡No me toques!— aparta a Luz de un solo manotazo y yo sigo con mi cara de indiferencia. Aunque me río por lo que hace, sabía que no la tocaría, él era solo mío.
—Moritas, no lo hagas, por favor—su súplica me atormenta, pero no cedo y niego con todo lo que me queda de fuerza, pues estoy a punto de flaquear.
—Pues ya sabes lo que tienes que hacer, angelito, la puerta es bastante grade. Te deseo una buena vida.
Lo vi salir furioso de la habitación, miré al agente del FBI que estaba grabando y me dio el Okey. Todo estaba hecho, fue en ese momento que alejé a Leo de mi lado.
—Suficiente, vete con Luz— sabía que lo que había hecho era arriesgado, pero era por su propio bien no podía involucrarlo en todo lo que se venía por delante y esperaba que una vez que todo terminara me escuchara y entendiera el porqué lo hice.
—¡Salgan todos de aquí!— grita Russell entrando a la habitación— ¿Qué mierda has hecho Queen?
—¿Ya se fue?—pregunto levantándome del sofá y colocándome la bata para cubrir mi desnudez, mientras todos salen de la habitación.
—¿Y qué esperabas? ¿Qué se quedara a ver el espectáculo? ¿Cómo puedes ser tan cruel?
No sé que mierda pasa por tu cabeza, amiga, pero creo que esta vez te has pasado de la raya.
—Es por su bien— digo cansada de todo esto y queriendo largarme de aquí, debía volver con Miles y Val para saber si había resultado todo, pero Russell seguía con su discurso.
—¿Por su bien? ¡Por su bien! ¿De qué mierda me estás hablando? Yo que pensé y le dije que si algo te hacía se las vería conmigo y al final fuiste tú la que lo ha destruido todo, no te reconozco, esta no eres tú.
—Ya todo esta hecho, señorita Lewis, el agente Miles está junto a la señora Val esperándola.
—¿De qué está hablando este tipo? ¿Qué hiciste en mi local?
—Tranquilízate, Russell y déjame explicarte— le pedí al agente que me mantuviera informada, mientras trataba de tranquilizar a Russell y, de paso, tranquilizarme yo. Cuándo termino de explicarle todo, Russell está tanto o más furioso que al principio.
—Esto es inaudito, ¿utilizaste mi club para tenderle una trampa a ese desgraciado y de paso cagaste a mi amigo?
—Te digo que era la única forma de encontrar a ese desgraciado.
—¿Pasándote por el culo a James? no Savannah, esto no te lo puedo perdonar. Te aguanto que utilizaras mi club sin mi permiso, pero esto que le has hecho a nuestro ángel no sé si te lo pueda perdonar.
—Señorita Lewis, debemos irnos— me dice Lamas junto al agente del FBI —. Ya tenemos el auto listo para salir sin problema.
—Gracias, Lamas. Denme unos minutos y salgo— ambos asienten y se retiran. Yo, por mi parte, me acerco a Russell que se pasea por la sala vacía—. Russell, debo irme, pero prometo que lo solucionaré.
—Pues no me pidas que te desee suerte, Vannah porque no te la mereces, esto que has hecho es suficientemente bajo para que alguien te perdone.
Salgo del lugar, sintiéndome una mierda de persona, pero era lo que debía hacer estábamos cerca de atrapar a ese desgraciado. Empiezo a bajar las escaleras y siento que todo mi cuerpo está tenso, la visión se me pone borrosa y veo todo n***o.
—¡Queen!— escucho la voz de mi amigo, pero ya es tarde, mis piernas no reaccionan y caigo por las escaleras...
No sé cuánto tiempo ha pasado, solo veo la luz tenue de la habitación del hospital y a Val sentada a mi lado, intento moverme, pero estoy conectada a u a máquina que no me deja.
—Despertaste, mujer. Nos tenías tan preocupados— me dice mi amiga alzando la cabeza y poniéndose de pie para ayudarme.
—¿Qué me pasó?
—Te desmayaste en el club y caíste por las escaleras— dice Russell, no lo había notado, pues estaba al otro lado mirando por la ventana.
—¿Lo encontraron?
—Vannah, no es el momento, ahora tienes que preocuparte por ti y por tu salud. La caída fue fuerte y tienes una fractura en tu pierna y otra en tu brazo. Deja que el agente Miles se preocupe de todo lo demás.
—¿Entonces si lo encontraron?
—Es mejor que se lo digas, Val. No se quedará tranquila y si, Vannah, lo encontraron.
—¿Ha dicho algo? ¿Daria?
—Vannah, tienes que calmarte, hay varias cosas que te tenemos que contar, pero necesito que estés tranquila.
En eso entra Hanna con Ágnes a mi habitación y no entiendo qué pasa que todos me miran con preocupación.
—Les dije que me llamaran cuando ella despertara.
—Pues, despertó— dice Val, un tanto molesta— . No es que no te quisiera llamar, amiga. Solo que recién lo ha hecho.
—Hola, cariño ¿Cómo te sientes?— Hanna,siempre ha sido la .aternal del grupo y como tal le respondo más tranquila, aunque por dentro quiera matar a esos dos que están del otro lado.
—Apaleada, pero sobreviviré. Ahora, necesito que todos ustedes me digan lo que está pasando aquí.
—Vannah, tus lesiones…
—Eso ya me lo explicó Val, Hanna, el tema es por qué estás tú aquí.
—Amiga, tienes ocho semanas de embarazo — suelta sin filtro y mis ojos se expanden de la impresión, pero un dolor en mi cabeza se empieza a formar, esto no podía estar pasando, no ahora— , pero a pesar de tu caída ese angelito se mantiene bien en tu vientre, es un guerrero, por eso es que preferimos mantenerte sedada estas dos semanas.
—¿Qué?— ¿Dos semanas? ¿Llevaba dos semanas inconsciente? Intento moverme, pero Russell y las chicas me detienen.
—Vannah, por favor tranquilízate.
— Si no me dicen lo que está pasando aquí juro que me doy de alta.
—Estás jugando no solo con tu salud, amiga. Ahora, hay un bebé que te necesita y tu hermana.
—Hanna, por favor, ya es suficiente. No se lo habíamos dicho aún.
—¿Qué Daria está viva?
—Si, Vannah. Tu hermana está viva.
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