El lago

2252 Palabras
El lago   Las puertas del internado West se abrían como cada mes para la excursión al lago. Julio se dio la vuelta y los del sector A junto con los del B caminaban en filas separadas hacia la salida, siendo custodiados por monjas para que no se atrevieran a escapar. Thomas giro sobre sus talones y observo la ventana del edificio B, donde se encontraba Daniel viéndolos triste, el rubio miro a Fernando y este agacho la vista sintiéndose culpable. Caminaron por varios minutos hasta que llegaron al lago, un frio lago que se encontraba en un área con una muy buena vista a las montañas y al internado, donde, si ponías atención, podía escuchar a los pájaros volar libres, algo que los chicos querían ser. El lago poseía dos muelles, uno del lado Izquierdo (Para el sector A) y uno en el lado derecho (Para el B), de esta manera para que ninguno de los chicos tuviera algo que ver con el otro. Asimismo, había guardias sentados en la orilla, dos por cada sector, y cuidaban que ningún niño se acercara a los del sector A y viceversa, pero lo que ellos no sabían era que en un ángulo determinado podan pasar desapercibidos a sus ojos. Los guardias restantes habían colocado dos carpas, una en el lado izquierdo y otra en el derecho, para que los del sector A y sector B pudieran cambiarse sin ningún problema. Los del sector B habían acabado primero de cambiarse y alguno que otro chico corrieron a aventarse al agua o a solo remojarse los pies. Blaze, Fernando y Thomas se encontraban en el muelle de pie viendo su alrededor justo cuando los del sector A salían con su traje de baño, que consistía en un short algo viejo y holgado de color amarillo, por lo que se odia observar sus abdómenes y sus pálidos brazos de algunos de ellos. —Dios bendito por hacer el paraíso posible —Murmuro Fernando mirando a cada uno de los chicos —Que culazos —Blaze y Thomas lo miraron raro. Mateo camino por el muelle sin apartar la vista de Blaze, este observo que su chico no se encontraba solo pues venia seguido de tres chicos más. Blaze sonrió de medio lado y corrió para tirarse al agua. —Hey, espérame —Le grito Thomas para lanzarse igual que su amigo. El agua fría en contacto con su piel hizo sus vellos erizarse, pero poco le importo, se sintió libre por un momento, aunque prácticamente había una docena de guardias esperándolo afuera, nado a la superficie para poder tomar aire. Julio observaba a ambos sectores jugar con el agua y divertirse, algo dentro de él crecía con desesperación y no era algo bueno. El lobo está acechando. —Cerdo —Escupió Thomas con asco, al sentir la penetrante mirada del director sobre él, rápidamente fue a esconderse atrás del muelle para salir de su vista. —¿Qué crees que este viendo? —Preguntaba Fernando al darse cuenta lo que el rubio miraba. —Ya sabemos que está viendo —Murmuro Thomas el chico con desprecio. —¿Que está viendo? —Su amigo ladeo la cabeza con inocencia sin saber a que se refería. —Olvídalo, Fernando —Espeto irritado —¿Y tú que haces? —Pregunto, al ver que Blaze tomaba aire repetidas veces. —¿Que vas a hacer? —Seguía preguntando, pero este no le respondió —No... ¡No! —Pero era demasiado tarde, Blaze se hundía bajo el agua. No había que ser un genio para averiguar su plan, nadaría debajo del agua hasta el sector A para encontrase con Mateo, Blaze Simon definitivamente estaba loco. Thomas llevo su puño al agua enfadado por tener que volver a cubrir al idiota de Blaze de una de sus locuras, aun así, le parecía gracioso seguirle la corriente. La distancia entre cada muelle era mucha, era muy difícil que llegara solo nadando y como era de esperarse a mitad del camino abrió la boca dejando escapar algunas burbujas de aire que sonaron en la superficie, Julio aparto la mirada de unos niños que jugaban al ''Tiburón'' al escuchar ese sonido, miro por unos segundos más aquel punto, pero decidió que perdía el tiempo y volvió a buscar a más niños con los cuales fantasear un rato. Blaze siguió nadando hasta visualizar algunas pequeñas piernas nadando de aquí allá, los del sector A. Cuando llego con un grupo de chicos, quienes reconoció como Mateo y sus amigos, salió a la superficie para tomar aire. Algunos niños pequeños gritaron de la impresión de ver a un chico mayor entre ellos, Mateo tomo a Blaze por los hombros con desesperación y lo hundió justo cuando Julio miro en su dirección, el director se levantó de la silla en donde se encontraba tratando de hallar algo, miro por uno segundo, pero después de una mirada severa hacia el menor se dio la vuelta para retirarse. Blaze se movía debajo del agua, poco a poco se le acababa el aire y esa sensación comenzaba a desesperarlo, Mateo se hundió junto con Blaze y estampo sus labios con los del azabache pasando aire al chico, Blaze apego a Mateo más hacia él y siguió besándolo debajo del agua tierna mente. Después Mateo se separó, al darse cuenta que el chico estaba más que bien y ya no necesitaba más aire, y Blaze se acercó para esconderse debajo del muelle junto con Mateo. —''¿Acaso estás loco?'' —Reprendió Mateo. —¿Por qué no llegaste el otro día? —Murmuro Blaze dolido. —No pude —Mateo miro a ambos lados nervioso de que alguien los viera —Pero si quería. Blaze miro atrás de Mateo, donde estaban tres chicos mirándolo coquetos, reconoció a uno de los niños como Alonso el chico que traía tan enamorado a Daniel. Por otro lado, Thomas, miraba impaciente a los del sector A rezaba porque Blaze volviera sin ser visto. Por un momento sintió que alguien lo miraba, miro hacia atrás y la ''rata'' buscaba por todos lados a alguien en específico hasta detenerse en él, los dos chocaron sus miradas y entonces ''La rata'' nado a toda velocidad hacia el muelle, Thomas sabía lo que quería hacer, avisar sobre la desaparición de Blaze, el rubio nado para alcanzarlo. Thomas logro tomarlo del pie, pero la ''rata'' logro zafarse fácilmente y siguió nadando. Así duraron varios minutos entre atrapadas, visto de afuera parecía que estuvieran jugando, pero en realidad la rata comenzó a hacerle daño a Thomas, en un momento, pateo el estomago del rubio llegando así hasta las escaleras del muelle. —Hey —Grito el chico castaño a los guardias que estaban sentados, uno camino hacia el muelle con rapidez —Blaze no está —Acuso, el guardia iba a comenzar a dar la orden cuando en ese momento alguien arrastro a la rata hacia abajo y de pronto del agua salió Blaze junto con Thomas. El guardia lo miro serio y regreso a su posición, molesto de que lo hayan llamado por una falsa alarma. Blaze se reunió junto con sus amigos debajo del muelle, lejos de la rata. —¡Estas loco! Creí que te ibas a escapar —Murmuro Thomas. —Si no podemos escapar de este maldito lugar, por lo menos tendremos una cena de navidad como nos la merecemos —Sonrió Blaze —Nos vamos a sentar con ellos. — Blaze señalo con la cabeza a los chicos del sector A. —Ese día viene el supervisor, genio —Espeto el rubio. —Por eso mismo no puede hacernos nada —Dijo Fernando entendiéndolo todo. —Exacto, si nos quiere hacer algo, el supervisor sabrá lo que el cerdo hace en las noches —Blaze miro a Thomas tratando de convencerlo —Vas, Dylan te está esperando. —¿Como diablos sabes...? —Murmuro Thomas entre dientes. —Lo acabo de conocer —Lo interrumpió el azabache —Que guardadito te lo tenías —Se burlo recordando al muchacho que le preguntaba enamorado por su amigo. —¿Le dijiste algo? —Pregunto el rubio nervioso y algo celoso. Blaze alzo los hombros, no le iba a decir nada —Tienes que llegar de una —Le recordó a su amigo. —¿Se están volviendo locos? —Preguntaba Fernando temiendo por si el bigotes (como solía llamarle al director por su repugnante cabello sobre sus labios) los cachaban. Thomas se sonrojo mientras tomaba aire y sin pensarlo dos veces se hundió debajo del agua para nadar hasta su amado. —No lo hagas —Había dicho Fernando, pero era demasiado tarde, Thomas estaba en camino. El rubio llego en cuestión de minutos al otro muelle donde los cuatro chicos lo esperaban impacientes. Thomas dio una bocanada de aire tratando de recobrar su respiración, cuando estaba perfectamente se dio cuenta de los chicos menores que le miraban atentamente. El rubio carraspeo antes de hablar —Que bien se ven desde abajo, chicos —Bromeo Thomas, aunque a ellos les había resultado de mal gusto. —Cerdo —Murmuro Alonso rodando los ojos. Thomas se sonrojo por la vergüenza, ese había sido un mal chiste, pero entre las caras fastidiadas del sector A se encontraba una pequeña cara tímida que lo miraba desde atrás, Thomas la reconoció enseguida. —Dylan —Suspiro el rubio nervioso, ignorando al rizado (Alonso) que seguía acusándolo de ser un completo tonto —¿Te gustaría sentarte en la cena conmigo? —Si —Sonrió el niño castaño de ojos azules de forma tierna —Pero ¿Se puede? Thomas sonrió de medio lado guiñándole un ojo, como diciéndole ‘’Déjamelo a mi’’, y se volvió a hundir para irse, dejando a los cuatro chicos confundidos y emocionados. Para cuando Thomas llego al otro lado y pudo recomponerse por la falta de oxígeno, se acercó hacia abajo del muelle para reunirse con los demas. —Te va —Dijo Thomas mirando a Fernando, llegando con sus amigos. —Aún no sé a quién voy a invitar —Se excuso el menor. Aunque eso no era del todo mentira, también tenían miedo de no poder lograrlo. —Pero en lo que piensas, puedes regresarle el favor a Daniel e invitar a Alonso por él —Propuso Blaze. —Se lo debes —Persuadió el rubio —Te salvo el pellejo. Fernando suspiro resignado, tenían razón, de no ser por Daniel él no estaría en el lago divirtiéndose. Entonces el castaño, decidido, se hundió y nado hasta llegar al muelle donde tomo aire con desesperación asustando a los otros niños, úes no esperaban que alguien más llegara. Mateo se sostuvo del muelle para disimular, dejando ver parte de su abdomen, y Fernando lo miro embobado deleitándose con algunos lunares del chico, Mateo se percató de ello y nervioso se volvió a hundir en el agua hasta que esta le llegara al cuello. —Así nos vemos todos, por si no sabias —Dijo el de ojos verdes molesto, sintiéndose acosado. Fernando sacudió su cabeza nervioso al verse sorprendido viéndolo, se aclaró la garganta antes de recordar a lo que había venido a hacer, miro a Alonso atentamente antes de hablar—Dice Daniel que si quieres sentarte en él... —Balbuceo nervioso, se dio cuenta de su error segundos después y volvió a corregir —Digo… sentarte en la cena con él. Alonso rodo los ojos, le parecía una falta de respeto que Daniel no hubiera venido a pedírselo en persona —Pues dile a ese sin vergüenza que si me quiere invitar que lo haga el mismo —Espeto. —Pero no vino —Informo Fernando. —No me importa —Hablo Alonso —No voy a aceptar esto así sin... sin romance. —Tu problema —Espeto Fernando, le enojaba que se hicieran los difíciles ¿No podían solo aceptar y ya? Solo iba a ser una cena de amigos —Le pasare tu respuesta —Asintió Fernando preparándose para nadar. Estaba a punto de irse cuando una dulce lo voz lo detuvo. —¿Y tú no vas a invitar a nadie? Fernando se giró a ver a un hermoso chico castaño de ojos cafés y piel blanca que lo miraba tiernamente. —Yo voy contigo, Fernando —Sonrió el muchacho. —¿Sabes mi nombre? —Pregunto anonadado. —¿Te parece bien que vayamos juntos? —Dijo el otro sonrojado, tratando de cambiar de tema. Fernando sonrió enseñando los dientes y se hundió para regresar a su área, Manuel, el nombre del chico misterioso, se volteo y soltó unas risitas cómplices con sus amigos que si habían conseguido cita. Del otro lado del muelle, en el sector B, sus amigos esperaban impacientes a Fernando, ya habían pasado varios minutos y el menor de sus amigos aun no aparecía. —Creo que ya se murió —Se burlo Thomas al ver que Fernando no aparecía, pero cual fue su sorpresa al ver que Fernando aparecía en frente de él tomándolo por los hombros. —Conseguí una cita —Grito con euforia. — No grites —Siseo Blaze. —Conseguí una cita —Susurro más calmado. Blaze miro con una sonrisa mientras Fernando hablaba de un chico que había cautivado su corazón y el reconocía como Manuel. Sin duda sería la mejor navidad de sus vidas, pero la peor para cierto chico castaño.
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