El baño
En los baños del sector A ya se encontraban varios chicos bañados y cambiados, otros estaban aun en toalla colocándose cremas o simplemente cepillando su cabello y dientes. Mateo bajaba las escaleras seguido de la monja bajo la atenta mirada de algunos de ellos, unas miradas de enojo, de indiferencia o incluso de preocupación. Al bajar las escaleras Mateo ignoro todas esas miradas mirando a todos con porte elegante y gesto indiferente (Excepto a sus amigos claro está).
—Que esperas —Escucho a sus espaldas.
y ahí fue donde perdió toda su valentía, a Mateo no le gustaba desnudarse en frente de nadie y menos de todos sus compañeros, así que con manos temblorosas fue desabrochando botón a botón de su camisa con delicadeza y así con sus demás prendas hasta quedar totalmente expuesto.
Para cuando había terminado se dio cuenta que la monja que lo acompañaba ya no estaba, con paso seguro e ignorando a los demás se metió en las duchas que ahora se encontraban solas y se olvidó de todo a su alrededor sin percatarse de que alguien lo miraba bañarse.
Julio caminaba por entre estrechos pasillos del internado buscando su lugar favorito, el cual visitaba cada noche sin falta, casualmente ese lugar se encontraba en frente de la caja de basura en la que los dos chiquillos de 15 y 14 años se encontraban.
Con paso apresurado se acercó a la caja y tomo un banco que se encontraba a lado de esta. coloco el banco en medio de la pared, se cercioro por los dos lados si no venía nadie, aunque no se percataba que los dos niños lo veían desde la caja, jalo un hilo que sobresalía y saco un ladrillo dejando ver una rejilla donde se dispuso a ver.
No había que ser un genio para saber que era un baño, pues se podían escuchar gotas de agua cayendo, alguien estaba bañándose y Julio lo estaba espiando.
Una pequeña rata camina por el pie de Blaze haciendo que este se moviera y causara un pequeño ruido, Julio se giró rápidamente y al no ver a nadie volvió a colocar el ladrillo en su lugar al igual que el banco y se marchó de ahí como si no hubiera pasado nada.
Cuando los pasos del director se habían alejado Blaze y Thomas salieron de su escondite y volvieron a hacer la rutina que Julio había hecho solo para confirmar que el ''Impecable Director'' espiaba en los baños del sector A.
—¿Qué hacemos? —Susurro Blaze preocupado.
—Nos largamos y nos callamos la boca —Espeto Thomas.
—No podemos...
—¿Que vas a hacer? ¡Uh! —Le interrumpió el rubio —¿A quién le vas a decir? ¡¿Quién te va a creer?!
Blaze sintió la impotencia acumularse en su garganta y el asco que sentía por el director y la indiferencia del rubio, le entrego el ladrillo a Thomas con brusquedad y se fue de ahí sin mirar atrás.