Odio este lugar
Blaze prendió un cigarro y después de mantener el humo dentro, lo exhalo.
—¿Saben que voy a hacer después de la feria mundial de inventos? —Pregunto el pelinegro a los chicos —Voy a viajar por todo el mundo en una motocicleta.
Blaze le paso el cigarro a Fernando.
—Yo voy a ser un escritor y voy a tener 4 hijos y una casa con pecera, y un pulpo de esos que pegan sus tentáculos al vidrio y lo limpian —Hablo emocionado.
—¿Vas a fumar o no? —Le pregunto Daniel.
Fernando negó y le paso el cigarro a este. Daniel le dio una calada al cigarrillo y expulso su humo en la cara de Fernando.
—Yo voy a tener siete mujeres, una para cada día de la semana, pechugonas —Se burlo y todos rieron, excepto Thomas.
—Pero no te puedes casar con siete —Dijo el menor de todos, Fernando, confundido.
—Y quien dijo que me voy a casar con ellas, para eso tengo a Alonso —Murmuro con una sonrisa boba, para después pasar el cigarro a Thomas.
Este le dio una calada mirando a la nada.
—¿Y tú? —Pregunto Daniel.
—No sé. — contesto el chiquillo rubio desinteresado
—¿Quieres regresar a tu casa? —Hablo Fernando.
—No.
—Pero tienes que querer ir a algún lugar ¿no? —Esta vez hablo Blaze.
—Ya dije que no se —Contesto Thomas molesto apagando el cigarro.
[...]
En la oficina del director del internado West se encontraba el jefe de grupo de los del sector A, el menor estaba sentado con la espalda bien recta a la silla, estaba cansado, casi daba la hora indicada para poder reunirse con Blaze y sus amigos, pero el director parecía necesitarlo. Después de unos minutos Julio, el director, termino de acomodar unos papeles en su estantería para después dirigirse a Mateo.
—Yo sé que te gusta la música —Hablo Julio dirigiéndose a Mateo.
Fue a su escritorio y saco una pequeña caja musical.
—Ten, es un regalo —Le entrego.
Mateo abrió la caja con cuidado y una canción comenzó a sonar al compás de que una bailarina se movía.
[...]
—Tenemos que apurarnos ¿Que esperas? No va a venir —Dijo Daniel comenzando a caminar para alejarse.
—No va a venir —Secundo Fernando tomando su equipaje.
—¿Vienes? O te quedas aquí con el —Pronuncio el rubio caminando en dirección a la salida.
Blaze cerro los ojos frustrado, no quería dejar a Mateo, pero tampoco quería quedarse. Todos corrieron a donde seria la posible salida con sus mochilas ya puestas, cruzaron la pared y se dirigieron a la puerta con candado, Daniel la abrió sin ninguna dificultad, pero al abrir la puerta se toparon con una no muy linda sorpresa; Era una bodega del conserje.
—No lo puedo creer —Se desplomó Fernando triste.
Thomas, con toda la rabia contenida en los últimos años, golpeo la pared con fuerza repetidamente haciendo sus nudillos sangrar.
—¡Odio este lugar! —Grito con fuerza —¡Lo odio!
—No hagas ruido —Le susurraron los demás.
—¡No me importa! —Lloro —No me importa si me cachan y me azotan.
Todos lo miraron dolidos y sorprendidos, Thomas nunca había llorado.
—Igual a nadie le importo —Murmuro limpiándose las lágrimas con fuerza.
—A nosotros si nos importas —Lo abrazo Blaze. — Eres nuestro amigo.
Thomas sonrió levemente por la palabra ‘‘amigo’’ hace mucho no escuchaba que alguien le dijera así y saber que no estaba solo en ese asqueroso lugar le daba esperanza. Thomas salió de sus pensamientos cuando todos escucharon sonidos de pasos cerca.
—Vamos —Dijo Daniel caminando a fuera de ese almacén.
Pasados unos minutos en completo silencio, todos se dieron cuenta de algo, que ahora venia la parte difícil:
¿Como iban a regresar sin ser vistos?