Me levanté cuando los rayos del sol iluminaron con intensidad la habitación, la brisa de la mañana hace mover las cortinas blancas, Uriel no se encuentra a mi lado sin embargo no me sentí abandonada. Los recuerdos invaden mi mente y mis mejillas arden, el calor se aloja en mi zona baja. Me doy una ducha, me coloco un vestido suelto, color blanco que me cubre hasta los muslos es estilo playero, arreglo mi cabello en una trenza y voy a la habitación de los pequeños. No se encuentran y me quedé extrañada ¿Cuántas horas dormí? Fue la primera incógnita que romero mi mente. Desciendo por las escaleras y las risas me envuelven, me desplazo al lugar de donde provienen las risillas, me quedé prendada de la hermosa imagen, mi corazón palpita emocionado. Uriel tiene puesto un delantal, se mueve con

