Lo más doloroso aparte de presenciar la muerte de Emelie, fue pedir que sacaran sus cosas mientras no estábamos, sus pertenencias quedaron intactas desde el día que partió, pero le solicité ayuda a Afanes, yo no pude hacerlo. Es un sentimiento de culpa el que recae sobre mi hombros al tener que dejarla partir definitivamente, ella siempre permanecerá en mi corazón, fue mi gran amor y la madre de mis gemelas amadas. Es un ciclo de mi vida que necesitaba cerrar. La felicidad de mis hijas y la mía lo valen. Estando en la isla con Amaia y los niños fue muy educativo para todos, aprendimos a convivir y coexistir como una familia verdadera. Disfruté el cuerpo de Amaia cada vez que me era posible, aunque deseaba poseerla en cada pequeño lugar de la casa, no podía. Es una mujer sumamente adictiva

