— ¡Auxilio! Por favor ayúdenme. Cameron grita como loca y sale corriendo. Me quedé paralizado por algunos segundos ¡A esta mujer le falta una tuerca! Mi corazón se acelera y salgo detrás de ella, mis empleados me observan asombrados, algunos rostros denotan sorpresa, otros, incredulidad y los más recatados con molestia. Ella llora en brazos de uno de mis socios. —Él me atacó, quiso violarme. —Expresa con lágrimas en sus ojos, fingiendo que está conmocionada. No pude evitar reírme — ¿No será al contrario? —solté tajante. —Llamen a la policía, él debe pagar por lo que me hizo. —Por mí háganlo, no tengo nada que ocultar —Aunque el pavor se apodera de mi cuerpo, la ley es muy estricta referente a estos temas. —Estaré en mi oficina, cuando llegue la policía me llaman —espete con natura

