Los días pasaron y no deseaba despegarme de Uriel, nuestra mañana inicia de forma caliente, mi abogado no se cansa de hacerme el amor, es un muy fogoso, me siento llena de vitalidad, este hombre renovó todas mis energías. Al verme al espejo sonrió con libertad, mi piel pálida se ve radiante, mis ojos tienen un brillo hermoso y mis labios adquirieron una tonalidad un poco más intensa. Voy por Joshua, duerme le dejo un beso en la frente y continuó a la habitación de las gemelas, las cuales me sorprenden, ya que Payge y Payton me esperan con una gran sonrisa en sus labios —Mis princesas —bajo a su altura y les regué besos en todo su rostro, ellas sonríen aún más —Mami somos unas niñas muy bien portadas. —Sí, mis chiquitas y muy hermosas —dije besando sus frentes —Ahora vamos por una ducha.

