Conversación sincera

1109 Palabras
Capítulo 16 Después de regresar a la casa, Luciano y Amara se encontraron en un ambiente incómodo cada uno por su lado. La tensión que había surgido entre ellos tras la conversación en el jardín aún flotaba en el aire, pero las demás personas de la casa permanecía ajenas a ello, sumidas en sus propias actividades. Sin embargo, Dara, la prima de Amara, no pudo evitar notar que algo no estaba bien con su prima. Conocía a Amara como la palma de su mano y sabía que su querida prima no estaba en su mejor momento. Cuando Amara se retiró a su habitación para tomar un baño refrescante, Dara decidió aprovechar la oportunidad y se coló en su habitación cómodamente, esperando poder hablar con ella. Se acomodó en la cama mirando hacia el reloj, mientras rezaba porque Amara le hablara con la verdad. Poco después de estar esperando en silencio, Amara salió del baño envuelta en una toalla y se sorprendió al ver a Dara sentada en su habitación. No es que su prima no entrara, pero sinceramente no le gustaba que lo hiciera sin avisar por si en algún momento estuviera desnuda. – ¡Dara! ¿Qué haces aquí? – preguntó sintiendo que la incomodidad la invadía nuevamente, pero ahora por motivos diferentes. – Vine a ver cómo estás. Te he notado extraña desde que regresamos del paseo con ese hombre que vino con tu padre ¿Qué paso, hermosa? ¿Acaso te hizo algo? – preguntó Dara con un tono lleno de preocupación. Amara frunció el ceño al escuchar eso, tratando de ocultar sus verdaderos sentimientos. No le gustaba que Dara en ocasiones pudiera leerla tan claramente. – No sé de qué hablas, prima. No me estoy comportando de manera diferente – respondió intentando desviar la atención. Sin embargo, Dara no se dejó engañar y siguió firme en su posición. – Vamos, Amara. No me mientas de esa manera. Sé que algo te molesta y no lo puedes ocultar ¿Es por Luciano cierto? – insistió sintiendo que la conexión entre ellas era lo suficientemente fuerte como para que Amara no pudiera ocultar sus sentimientos. Finalmente, Amara cedió ante tanta insistencia. Se sentó en la cama, sintiéndose vulnerable. En ese momento recordó lo que había hablado con él y sintió que debía desahogarse de alguna manera. – Está bien, sí es por Luciano que estoy así. Tuvimos un encuentro desagradable en la playa con las mismas personas que siempre me humillan y encima nos dijimos un para de cosas en el jardín secreto de mi madre – confesó sintiendo que las lágrimas comenzaban a acumularse en sus ojos – Yo le dije a él que me besara y él... él me dijo que no podía porque no me encontraba atractiva. Dara sintió que su corazón se rompía al escuchar las palabras de su prima. Sabía que Amará siempre sufría por ese tiempo de cosas y que ese idiota la hiciera sentirse mal la llenaba de rabia. – Amara, eso no es cierto. No puedes dejar que lo que él dijo te afecte de esta manera – dijo acercándose a ella tratando de mantener la calma – Tú eres hermosa tal y como eres, no tienes que cambiar absolutamente nada para gustarle a alguien. – Él no lo ve así, Dara – respondió Amara mirándose al espejo y sintiéndose aún más insegura – Desde que lo vi anoche sentí que algo cambio dentro de mí, pero él solo me ve como alguien que necesita ser salvada. Es por eso que no puedo evitar sentirme fea y no entiendo por qué la vida o el destino me hicieron esto. Dara se acercó aún más y tomó las manos de Amara entre las suyas. Debía borrar ese mal pensamiento de la cabeza de su prima cuánto antes. – Escúchame muy bien prima porque eso no lo voy a volver a repetir. Cada curva y cada parte de tu cuerpo es un templo que tú antes que nadie tiene que restar. Cualquier hombre que tenga el privilegio de adorarte lo disfrutará a la perfección y se sentirá afortunado de tener a una hermosa mujer curvilínea – le dijo con su voz llena de sinceridad – No dejes que las palabras de alguien más te hagan sentir menos, me lo prometiste. Eres única y valiosa, eso siempre recuérdalo. Amara sintió que las palabras de su prima comenzaban a calar profundo en su corazón. Sin embargo, la confianza no era algo que ella pudiera crear de la noche a la mañana. – Intentaré verme de la manera en la que dices, pero a veces es difícil creerlo – admitió sintiendo que la tristeza comenzaba a desvanecerse lentamente. – Lo sé, sé que es difícil, pero tienes que aprender a amarte a ti misma primero. No puedes esperar que otros lo hagan si tú no lo haces, la confianza y seguridad deben venir de ti antes que de los demás – dijo Dara, sintiendo que la conexión entre ellas se fortalecía – Eres fuerte, inteligente y muy hermosa. No dejes que nadie te haga sentir lo contrario. – Gracias, Dara. Siempre sabes qué decir para hacerme sentir mejor y no sabes lo mucho que agradezco que estés en mi vida – respondió sintiendo que la calidez de su prima era algo de otro mundo. – Siempre estaré aquí para ti, Amara. No importa lo que pase, tu prima te cuidará y defenderá de cualquier persona que quiera hacerte daño. Además, estoy segura de que Marcia va a amar que estampe mi puño contra su nariz operada cuando la vea, estoy segura de que ella fue la que te hizo sentir mal en la playa – dijo Dara abrazándola con fuerza. – No le hagas nada Dara, ella jamás dejará de molestarme y sabes que tienes una orden de alejamiento. Por más que quisiera no puedes acercarte a ella por el incidente de la última vez. – A ella es a la que tenemos que ponerle una orden de alejamiento para que no se acerque más a ti. Además, aquella vez solo le tumbé un diente, no es mi culpa que ella sea tan llorona. Sin embargo, tengo una idea ¿Qué te parece si hacemos algo divertido juntas? Tal vez pudiéramos tener una noche de chicas con palomitas y una película que te levante el ánimo. Amara sonrió, sintiendo que la idea era perfecta. Después de platicar con su padre lo harían y estarían despiertas hasta tarde. – Está bien, eso suena perfecto – dijo sintiendo que la conexión con su prima la llenaba de energía – Gracias por estar siempre a mi lado.
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