El secreto revelado

1011 Palabras
Capítulo 17 La cena con la familia todo fue bastante tranquilo mientras la mesa se llenaba de risas y conversaciones amenas. Sin embargo, en el corazón de Emiliano, la anticipación a su pronto final crecía en su pecho. Había llegado el momento que tanto había esperado, la noche en que finalmente le revelaría a su hija Amara su secreto mejor guardado, la receta de su vino. Sabía que era un paso crucial en su legado como padre he hija y estaba decidido a asegurarse de que su tesoro estuviera lista para asumir esa gran responsabilidad. Después de que todos terminaron de cenar y se retiraron de la mesa, Emiliano se volvió hacia Amara para hablar con ella – Hija ¿Te gustaría dar un paseo por los alrededores con tu viejo padre? – le preguntó con su voz cargada de seriedad, pero sin ponerla nerviosa – Hay algo importante de lo que necesito hablar contigo y sería mejor que lo hiciéramos tomando un poco de aire fresco. – Está bien, papá. Sabes que me gusta pasar tiempo contigo, para mí cada momento contigo es muy valioso – dijo Amara emocionada por pasar tiempo con su padre. Mientras ambas caminaban por el jardín, Amara se sintió feliz. El aire fresco de la noche y el suave murmullo de las hojas la envolvían y la compañía de su padre hacía que todo se sintiera perfecto. Sin embargo, a medida que se acercaban a la parte del jardín secreto que tanto ella amaba notó que la expresión de su padre se tornaba algo diferente. Era como si sus pensamientos estuvieran en otro lado y no ahí junto con ella. Cuando llegaron al rincón apartado y estuvieron solos, Emiliano se detuvo para mirar a su hija directo a los ojos. – ¿Sucede algo papá? Por tu rostro veo que algo no va bien y eso me preocupa. – No pasa nada mi niña. Esta tarde estuve hablando con su abuela y le dije que ya era momento de darte algo muy importante para mí. Ha llegado el momento de que sepas mi secreto mejor guardado y en esta noche tan especial te diré la receta secreta de nuestro vino. – ¿Estás hablando en serio? ¿Hablas de la receta secreta que guardas con tanto? – pregunto Amara sintiendo una mezcla de emoción y nerviosismo a la misma vez – Pero no lo entiendo ¿Por qué me la vas a dar ahora? – Si lo hago es porque creo que estás lista para saberlo, además, tú eres mi hija y por ende la única que puede seguir con nuestro legado. La receta de nuestro vino es algo más que ingredientes y uvas, es una mezcla de amor y legado. Eso es algo que tú entiendes muy bien por qué compartes la misma pasión que yo. Sin embargo, hay algo más que debes entender de esa receta – continuó Emiliano con su mirada totalmente seria – Nadie más en el mundo debe conocerla, ni siquiera Luciano por más que te lo pregunte. Esa receta solo podrá ser entregada el día que tengas un hijo y entienda como nosotros la importancia de la receta. Al escuchar eso Amara asintió feliz, sintiendo la seriedad de sus palabras. Sabía que su padre no hablaba en vano y estaba dispuesta a proteger el secreto. – Te lo prometo, papá. Prometo que nunca se lo diré a nadie y protegeré el secreto hasta que llegue el momento de ser entregado a otro m*****o de nuestra familia – dijo sintiendo que la responsabilidad comenzaba a pesar sobre sus hombros. Emiliano se acercó a su hija y le entregó un pequeño cuaderno de cuero, desgastado por el tiempo. Ahí se ocultaba el secreto y ella lo guardaría donde nadie jamás lo pudiera encontrar. – Aquí está. Cada detalle, cada ingrediente, todo lo que necesitas saber para hacer nuestro vino está apuntado en esa libreta. Debes prometerme que jamás romperás esta promesa por más que muchas personas quieran obtener esta receta de maneras inimaginables – le advirtió. – Lo prometo, papá. Cuidaré este secreto con mi vida si es necesario con tal de que te sientas orgulloso de mí – respondió Amara, sintiendo que la emoción la invadía. Al cerrar el cuaderno esta sintió que el peso de la responsabilidad se asentaba en su corazón y haría hasta lo imposible por ese secreto. Emiliano la abrazó con fuerza sabiendo que esa sería posiblemente la última vez que lo haría y en ese momento, Amara sintió algo extraño en ese abrazo. Era como si su padre se estuviera despidiendo de ella, como si supiera que el tiempo que les quedaba juntos era limitado. Sin embargo, desechó esa idea de inmediato de su cabeza convencida de que todo estaba bien. Tal vez solo era la nostalgia por el tiempo que llevaban sin verse desde la última visita que este le había hecho. – Estoy tan orgulloso de ti, Amara – dijo Emiliano, separándose un poco de ella para mirarla a los ojos – Eres una mujer fuerte y muy capaz, además, sé que harás un gran trabajo con esto cuando llegue el momento de hacerlo. – Gracias, papá. No te defraudaré – prometió Amara sintiendo que la conexión entre ellos se fortalecía aún más como padre he hija. Mientras se abrazaban una última vez, Amara sintió que el amor de su padre la envolvía y aunque había una sombra de tristeza en el aire, también había esperanza. Sabía que estaba lista para asumir el legado de su familia y con el apoyo de su padre se sentía más fuerte que nunca. A medida que se alejaban del jardín secreto platicando amenamente, Amara no podía evitar sonreír. Tenía un nuevo propósito en la vida, un nuevo camino por delante gracias a su padre y aunque el futuro era incierto para ella, sabía que siempre llevaría consigo el amor y la sabiduría de su padre. Ella le había prometido a su madre darle una oportunidad a su padre cuando ella falleciera y se lo había cumplido.
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