Primer encuentro

1026 Palabras
Capítulo 7 La noche había caído rápidamente y Amara se encontraba sentada en el balcón de su habitación contemplando el vasto cielo estrellado. Mientras cepillada su larga cabellera rubia la conversación que había tenido con su prima Dara aún resonaba en su mente, llenándola de esperanzas y sueños completamente renovados. Le había prometido a ella no dejarse pisotear por nadie y después de esa promesa, se sentía más fuerte que nunca. Mientras miraba las estrellas una sensación de anhelo la invadía, un deseo de amor y aceptación que parecía tan lejano la hacía sentirse inquieta. Sin embargo, de repente un auto inesperado se acercó a su casa, rompiendo la tranquilidad de la noche. Haciendo que Amara frunciera el ceño, intrigada por la visita. Nunca nadie visitaba su hogar a esas horas a excepción de Cedric, el amigo de su tío Julián, pero él no me mira en un auto como ese. Así que sin pensarlo dos veces se levantó de inmediato y corrió escaleras abajo, sintiendo que su corazón latía con anticipación ¿Quién podría ser a estas horas de la noche? No lo sabía, pero en el fondo de su corazón tenía el presentimiento de que esa visita le agradaría muchísimo. Justo cuando estaba a punto de abrir la puerta el timbre sonó, resonando en la quietud de la noche. Amara se detuvo en seco conteniendo la respiración y sin saber por qué con sus manos temblorosas, abrió la puerta. Fue ahí que al ver quién estaba frente a ella su corazón se detuvo y una fuerte sensación de amor la llenó por completo. – ¡Papá! – exclamó ella y sin pensarlo dos veces, se lanzó a abrazarlo colgándose de su cuello como si no hubiera un mañana. La calidez de su padre la envolvió haciéndola sentirse segura y en ese instante, todas las dudas y miedos que en algún momento había sentido se desvanecieron por completo. – Papá te he extrañado tanto – le dijo llenándolo de besos y abrazos, con su voz entrecortada por la emoción de volver a verlo. Emiliano sorprendido por la efusividad de su hija al recibirlo sintió que su corazón se llenaba de alegría y de vida una vez más. Había pasado tanto tiempo desde la última vez que la había visto y el amor que sentía por ella era abrumador. Es por eso que se sintió mal al saber que esta podría ser la última vez que la vería, pero disfrutaría de ella al máximo al tiempo que estuviera aquí. – Mi pequeña flor, yo también te he extrañado muchísimo – respondió abrazándola con fuerza, sintiendo que el tiempo y la distancia se desvanecían en ese momento – Lamento no haber venido antes, pero ya tu viejo padre está aquí para ti. Cuando finalmente se separaron, Amara se dio cuenta de que había alguien más en la entrada que acompañaba a su padre. Un hombre alto y apuesto estaba de pie a unos pasos de ellos, observándolos con una mezcla de curiosidad y sorpresa. Amara sintió que su corazón se aceleraba cuando vio el color de sus ojos y de inmediato una extraña sensación recorrió todo su cuerpo. – ¿Quién es él papá? – pregunto sintiendo una extraña mezcla de nerviosismo y emoción. – Amara cariño, quiero presentarte a Luciano – dijo Emiliano, señalando a su hijastro – Él es de quién tanto te he contado y es el niño que te he criado como si fuera mi propio hijo. Amara miró a Luciano recordando las veces que su padre le había hablado de él y en ese instante, sus ojos se encontraron una vez más. Ella sintió una chispa de conexión en su interior, como si algo dentro de ella hubiese cambiado por completo. – Hola – dijo con voz suave y tímida a la vez – Es un placer por fin conocerte. Luciano sonrió al escuchar eso, sintiendo que no podía hacer algo más por el desconcierto que sentía en ese momento. Se había quedado de piedra al verlos, ya que se esperaba conocer a otro tipo de mujer. – El placer es mío, Amara – respondió sin aparentar la vista de ellos. Emiliano observando en silencio la interacción entre ellos dos, sintió una punzada de preocupación en su interior. Había esperado que ellos se llevaran bien al conocerse, pero solo el tiempo diría si eso sería así o no. Amara era una chica de grandes sentimientos y siempre veía lo bueno en las personas al contrario de Luciano. Este siempre era más de observar antes de dar algún paso en falso. Amara con sus grandes lentes y su figura voluminosa, no encajaba en la imagen que había tenido Luciano en su mente. Este esperaba encontrarse con una mujer sofisticada que viviera en una casa moderna y en vez de eso se encontró con una casa humilde, además de una mujer que no encajaba los estándares de belleza. – Bueno, creo que está haciendo como frío ¿Por qué mejor no vamos adentro y saludamos a los demás? Hay mucho que tenemos por hablar – sugirió Emiliano tratando de desviar la tensión que se había formado en el ambiente. Amara asintió de inmediato, sintiéndose emocionada y nerviosa al mismo tiempo por la presencia de Luciano. Sin embargo, mientras entraban a la casa la atmósfera se llenó de una mezcla de nerviosismo por parte de Amara, ya que nadie más aparte de sus conocidos y su padre habían entrado. Ese era el comienzo de una nueva etapa en sus vidas y aunque el camino por delante sería incierto y a hasta desconocido. En el fondo de su corazón Amara sentía que por fin estaba en el lugar donde pertenecía. Además, con su padre a su lado se sentía segura. Su padre, aunque nunca había estado a tiempo completo a su lado se había esforzado para ganarse su cariño. Cuando su madre murió ella le pidió que le diera la oportunidad de estar a su lado, ya que por su rencor al ser abandonada nunca se la había dado. Fue por eso que entre ambos crearon un lazo irrompible que su familia respetó en todo momento.
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