Otra noche en vela y externamente comenzaba a notar las consecuencias, como si mi cuerpo se viera tal y como me sentía. No lo dudaba en realidad, pero me miré nuevamente en el espejo de todo modos, buscando algún defecto en mi atuendo, como si eso fuera a camuflar sin problemas las enormes ojeras bajo mis ojos. Mi doncella ofreció intentar disimularlas con maquillaje y aunque no acostumbraba a maquillarme diariamente, la dejé, pero incluso desde antes de empezar sabría que nada lograría eliminarlas por completo. La charla con mis padres ayudó bastante, aunque no lo suficiente para que lograra conciliar el sueño. Al menos no había llorado demasiado, de lo contrario mis ojos todavía se verían hinchados. Los dos se quedaron un par de horas conmigo, esperando pacientemente a que asimilara su

