CAPITULO 2 **La maldición**

1574 Palabras
Se abrió la puerta y recibí un rayo de sol directamente en la cara, afuera me esperaba mi mamá, sentía un hoyo en mi corazón, me dolía mucho salir de ese lugar, supongo que así se siente un divorcio, pero esto es muy diferente, de todos modos es una separación, duele, duele mucho. - Que te vaya bien Laura - Gracias hermana - Consigue un buen hombre hija, un hombre no un niño Miré a la religiosa con mucha perplejidad, ¿Por qué me dice eso? ¿Acaso piensa que salgo de ahí para conseguir un hombre?, la vida religiosa es muy dura, pero no voy a salir del convento para ir a buscar a nadie, no puedo dejar de sentir un dolor muy grande cuando la puerta se cierra tras de mí, ahí se quedan tres años de mi vida, tiempo en el cual aprendí sobre el verdadero amor, mi lugar favorito era la capilla, amaba los ritos, las horas dedicadas a la oración, los cantos, el tiempo a solas con ese Dios, que nos enseñó hasta qué punto se demuestra el amor: hasta la muerte. ¿Qué pasó? Siendo como soy, ese es mi lugar, pero no sé porque tenía esa sensación de angustia, de no estar en el lugar correcto, de no pertenecer ahí, aunque los momentos de oración, de estar en la capilla era lo que más amaba, cuando no estaba ahí, esa sensación siempre me acompañaba, pensé que tal vez era cuestión de acostumbrarme, después de todo tuve unos padres muy estrictos, me cuidaban mucho, no fui una adolescente rebelde, todo lo contrario, fui muy dócil y obediente, estudiosa, educada, con muchos premios y medallas, pero tímida y sí, también antisocial, tuve un par de novios en la secundaria, o mejor dicho, salí con dos personas, pero uno de ellos, mi primer amor, Cristóbal, fue el primero que me habló de ese Dios padre, amigo, yo lo conocía como ese Dios padrastro, enojado por todo y dispuesto a lanzarme un rayo en el primer error, aunque la relación no duró más de un mes, de él recibí la mejor enseñanza, pero me olvidó rápido, mi padre se enteró que tenía novio y me lo prohibió, como siempre fui obediente, aunque en realidad lo que hicimos fue darnos un tiempo mientras mi papá lo aceptaba, pero encontró un nuevo amor y quedé en su pasado, él siempre fue una persona muy importante para mí, se convirtió en mi confidente, mi paño de lágrimas, a quien le contaba todo, mi mejor amigo, él para mí, pero nunca yo para él, sin embargo cuando necesité de su consejo y apoyo, estuvo ahí, no puedo más que sonreír cuando recuerdo a Cristóbal Guerrero. Luego de él llego Braulio, ahora sí con la autorización de mi padre, un hombre ya, cinco años mayor que yo, con mucha experiencia, en todo sentido, estaba en mi último año de secundaria, pero él buscaba algo más, un hombre mucho más experimentado que yo, que sabía cómo acercarse a una mujer y despertarle los instintos, también era cercano a Dios, pero de una denominación diferente, de una que aceptaba la bigamia, me ofreció ser su segunda esposa, pensé que era una broma, pero hablaba muy en serio, me dijo que en su Fe, se casaban varias veces, pero solo para protegerlas, la vida s****l y los hijos debía ser con su primera esposa, a las otras solo debía mantenerlas, no le creí, pero me gustaba su madurez, su forma de hablar y su experiencia en la vida, a él le gustaba mi ingenuidad e inocencia, le gustaba tanto que estaba dispuesto a quitármelas, yo le hablaba de la posibilidad de que Dios me llamara a la vida religiosa, pero él se burlaba, me decía que era ridículo que quisiera negarme a uno de los mandatos de Dios: Creced y multiplicaos, ahora pensando en mi pasado, entiendo que lo más ridículo y digno de burla era pensar que me quería como una de sus esposas solo para cuidarme y mantenerme. Cuando tuvo la oportunidad de tenerme a solas, le faltaron manos para demostrarme “su amor”, él sabía muy bien cómo tratar el cuerpo de una mujer sin necesidad de topar sus partes íntimas, pero cada vez quería ir más allá, hasta que una vez, cuando fui a verlo a su negocio, cerró la puerta y quiso seducirme, estaba en la sala de espera, se sentó a mi lado, se acercó y me besó, al principio de forma suave, luego lo sentí más y más intenso, lentamente su lengua fue reclamando mi boca, era nueva en todo eso, no sabía qué pasaba, sus caricias se hicieron más atrevidas, estaba asustada pero a la vez curiosa de lo que sentía mi cuerpo, fue la primera vez que tuve esas sensaciones prohibidas, fue más allá, recorrió parte de mi cuerpo, pero cuando me levantó la falda y sentí algo duro rosándome me aterré y salí corriendo, no pasó nada, luego de eso me pidió que me casara con él, ahora sí me quería como su primera esposa, la relación se hizo tensa, pasábamos peleando, yo evitaba quedarme a solas con él, pero él en cambio siempre buscaba la oportunidad, llegó el momento en que no había cita sin que terminara en una pelea, luego venía a disculparse y yo lo perdonaba, se volvió un patrón hasta que llegó ese día, estábamos solos en un parque y nuevamente sus caricias atrevidas quisieron ir más allá de lo permitido, al igual que la otra vez, me aparté, fue ahí cuando explotó y me dijo las palabras más crueles que escuché en mi vida, las que me marcaron para siempre. - ¿Sabes Laura? Me cansé, siempre me rechazas, no logro nada contigo, he esperado suficiente, pero no permites que te haga mía - ¿Eso es lo único que buscas? - ¿Y para que más te querría? Pero ya me cansé, no voy a insistir más, ya hasta perdí el interés, incluso hasta te he pedido que te cases conmigo a ver si así te puedo conseguir, pero nada, ni eso te convence - Ahora sé quién eres - ¿Lo sabes? Soy el hombre que se quiere casar contigo, contigo Laura, aunque no lo merezcas - ¿Cómo? - Te estoy diciendo que estoy dispuesto a quererte, pero te niegas aunque sepas que nadie más lo hará - ¿Qué dices? - No eres digna de que te quieran, no serás feliz en la vida, pero yo, yo estoy dispuesto a aceptarte, a quererte - Aléjate Braulio - ¿Te duele la verdad? ¿Te has mirado en el espejo? ¿Crees que podrás conquistar a alguien mejor? ¿No soy suficiente para ti?, después de mí nadie te pedirá matrimonio, solo querrán utilizarte, acéptame Laura y deja de llorar - Me voy - Te llevo - No, déjame - Saliste conmigo y llegarás conmigo, piensa en tu padre - Hay una fiesta en casa no se dará cuenta - No te irás sola, no importa nada, te llevo - Bueno, no quiero problemas con mi padre Subí a su auto, todo el camino miré por la ventana, trataba de no llorar, pero las lágrimas salían sin parar, traté de ir en silencio, sin voltear a verlo para nada. - Gracias por traerme Braulio, que te vaya bien, le dije sin mirarlo - Adiós Laura Me bajé del auto, estaba frente a la puerta del edificio, toda mi familia estaba arriba, no podía entrar así, no sabría qué decirles, fui al jardín del edificio, nadie iba para allá, necesitaba calmarme, las lágrimas seguían saliendo, después de unos veinte minutos, escuché nuevamente su voz. - Perdóname Laura - ¿Otra vez? - Te quiero - ¿Aunque no sea digna? - No quise decir eso - Pero lo dijiste, sin duda eso es lo que piensas de mí - Laura, por favor, ya no me castigues - Es mejor así, vete ahora - No me iré hasta que me perdones - Te perdono - Mírame Laura - No puedo - Mírame, por favor, y acepta, cásate conmigo - Pero, y ¿Si no es eso lo que quiere Dios de mí? - A nadie le impediría ser feliz - Braulio - Cásate conmigo te lo ruego, me dijo haciendo que voltee a verlo y limpiando mis lágrimas - No quiero que te sacrifiques por mí - Nunca quise decir eso, Laura en verdad te quiero - Tenemos distinta Fe, no voy a cambiar la mía - Nos casaremos por la tuya - ¿Y qué hay de la esposas? - Serás la única, por favor Laura ¿Te casas conmigo? - Pero soy menor de edad - Podemos, solo es necesario que tus padres te autoricen, sé que no se negarán si les decimos que pronto tengo que irme a USA para mi misión - ¿Eso es cierto? - No en este momento, pero sabes que ese tiempo llegará, para entonces ya estaremos casados y nos iremos juntos ¿Qué dices? - Sí Braulio, me caso contigo, sentí sus labios en los míos - Vengo el jueves para hablar con tu padre, fijaremos la fecha, ahora no es buen momento - Lo sé - Gracias Laura, te veo el jueves, volvió a besarme y se marchó, esa fue la última vez que lo vi en cuatro años.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR