Theo Russo Soy un hombre que sabe lo que quiere. Y cómo conseguirlo. Mi padre, Santiago Russo, nos enseñó a mi hermano y a mí a sobrevivir. Pero no era un monstruo como muchos creen. Tenía ese equilibrio imposible entre la ferocidad y el cariño. Nos enseñó a disparar antes que a montar en bicicleta, sí, pero también nos abrazaba con fuerza cuando teníamos pesadillas, nos leía cuentos —con voces ridículas incluidas— y nos enseñó que un verdadero hombre no era el más cruel… sino el que sabía cuándo contenerse. “Protege lo que amas con uñas, balas o palabras, hijo”, me decía. “Pero nunca permitas que lo que amas se destruya por tu silencio.” Y ahora no puedo dejar de pensar en ella. Mía. Mía. Joder, hasta su nombre parece una condena escrita para mí. Como si el destino me estuviera gr

