CAPÍTULO VEINTICINCO Kate se fue hacia el tablero del vehículo a pesar del cinturón de seguridad, tanta fue la brusquedad con la que DeMarco pisó los frenos delante de la casa de los Forester, antes de poner la palanca de cambios en parada. Ambas mujeres se bajaron sin pérdida de tiempo, saliendo en carrera a la puerta principal. A Kate no la sorprendió que estuviera cerrada y se aprestó a patearla. Vio entonces que la cerradura debajo de la manija era electrónica y decidió que no quería dislocarse el tobillo o la rodilla. —Quédate atrás —dijo DeMarco, apuntando su pistola a la cerradura. Kate giró hacia un costado y se estremeció con el disparo, que dejó la cerradura inutilizada y tintineando por dentro. DeMarco dio un paso atrás y lanzó una tremenda patada que hizo volar la puerta hac

