23. La pequeña caja misteriosa. Dulce. Bajar del avión es un respiro alentador. Los guardaespaldas nos dirigen a la limusina que aguarda por nosotros para llevarnos al rascacielos de OC Company. En todo lo que ha durado el viaje, mi maldito y sexy jefe ha dejado que descanse solo unos minutos antes de que el avión descienda. Pero tengo una sonrisa de autoconfianza en los labios. En estas once horas de viaje he conseguido mantenerme risueña... por fuera... porque por dentro estoy echa mierda. No puedo más. Necesito una cerveza ya mismo, mataría por una botella de una fría y deliciosa cerveza. Estoy en la limusina, sentada al lado de mi sexy y odioso jefe, y su aroma de colonia cara me debilita lentamente. Solo debo aparentar confianza y tranquilidad, hasta que lleguemos. Esfuérzate.

