Por la mañana desayunamos y nos preparamos para ver a Fernando en su casa. Mi madre no quiere por aquí a Luis, y como todos sabemos que Fernando jamás va a ningún lado sin su amigo, mejor decidimos que su casa sea el punto de encuentro. Mi madre nos presta de nuevo la camioneta. Es vieja, sí, pero utilizable y a Esteban le encanta. Cuando lo acompaño para sacarla del garaje. Él me hace la pregunta de millón. Pero que a la vez estaba esperándola con deliciosa anticipación. —Alondra, no me lo tomes a mal, pero —hace una pausa— me gustaría saber si estás interesada en tener una relación amorosa conmigo. ¿O debo tomar lo de esta noche como algo del momento? La respuesta para mi es fácil. Natural. —Sería raro no ser novios, luego de lo de anoche. Creí que habías acordado en que lo nuestro

