Steph y Lorena habían regresado a casa con muchas menos dudas, pero al mismo tiempo, con nuevas preguntas rondando por sus cabezas. Lamentablemente, aquella gitana que habían conocido no podía ayudarles más. Les había dado toda la información que poseía. Ella misma tenía muchas interrogantes sobre lo que eran Minying y Chung-Ho, su historia y lo que podían hacer. Conocía de primera mano lo que había vivido su hermana y aun así no conocía completamente la historia. El temor las invadía. En un principio pensaban que los chicos eran incapaces de hacerle daño a Steph. Ahora que sabían que ellos se alimentaban del sexo que tenían con mujeres, que para ellos mantener a varias chicas como “esposas” para saciar sus deseos era cosa de su día a día y que además, esos sueños que tanto había estado

