En el edificio domiciliar dónde vivían Emilio y Barbara los vecinos veían con miedo como uns comisión de la policía nacional se hacía presente en las instalaciones del lugar tomándolo por completo. Los pasillos se convirtieron rápidamente en un perímetro custodiado de principio a fin. Nadie podía entrar ni salir mientras el operativo estuviera en curso. Todo se debía a múltiples llamadas hechas por los vecinos dónde aseguraban haber escuchado gritos muy fuertes provocados por una discusión acalorada que se suscitó entre la pareja que vivía en ese apartamento. También informaron de golpes y ruidos muy extraños que se propagaron a lo largo de toda la noche. Lo más extraño del caso es que esta mañana vieron salir al esposo tranquilamente rumbo al trabajo, pero a Barbara nadie le habría visto.

