La mañana siguiente llegué un poco tarde. Soñar toda la noche con Jorge Luis fue demasiado placentero. No hubo alarma que pudiera hacerme despertar a tiempo. Era tan especial poder sentirlo tan cerca de mí aunque fuera simplemente un sueño, aunque no fuera real. Resultaba lo único que tenía y debía conformarme. Al ingresar dentro del edificio lo primero con lo que me encontré fue con la mirada pulsante de Emilio que me deseaba el mal desde lejos sin poder insultarme como seguramente le hubiera gustado. Fue tan placentero poder desfilar frente a su oficina exhibiendo todo mi espectacular cuerpo sabiendo que él me odiaba de la misma manera que todos esos machistas empedernidos. Continúe mi caminar hasta llegar justo hasta mi lugar de trabajado donde la hermosa Madison me esperaba servicialme

