En una habitación de hotel reinaba el silencio total. Las prendas de ropa yacían sobre la alfombra en el piso a lo largo de toda la recamara que albergaba a dos amantes fugaces que solamente usaban el lugar como nido de amor clandestino para saciar sus pecaminosas ganas. El chico era un joven moreno de estatura alta, y un portentoso físico. Tenía mucha musculatura firme, y dura para mostrar, ya que era un reconocido jugador de fútbol. Capitán del equipo de la universidad dónde asistía. El se levantaba de la cama totalmente desnudo para servir exquisito vino dentro de un par de copas para continuar la extraordinaria velada junto a esa sensual mujer que posaba en traje de Evangelin sobre la cama exhibiendo su espectacular figura. Los increíbles pectorales de ese atlético chico se reflejaban

