Todos en la empresa esperábamos con ansias que finalmente llegara el fin de semana. Tantos los hombres como mis guerreras nos comíamos las uñas por saber quién se convertiría en el nuevo empleado del mes. ¿Seguiría la hegemonía masculina? O ¿al fin se rompería esa injusta seguidilla de triunfos inmerecidos? Seline estaba totalmente segura de sacar todos los votos de las chicas además de contar con el voto que me prometió Jorge Luis, y Barbara también había convencido a Emilio que debía votar por nuestra candidata, o de lo contrario estaría haciendo trabajos manuales durante todo un mes. Sin embargo con todos esos votos no sería suficiente para ganar. Ellos nos llevaban una amplia ventaja en número de trabajadores del sexo masculino que seguramente votarían por el imbécil de Andrés Ferrares

