El día siguiente en la oficina fue bastante incómodo para el señor Andrés Ferraresi. Siendo el gerente general de toda una empresa, debió agachar el rostro cuando sus amigos le comenzaron a preguntar acerca de la noche de pasión que debía tener con la hermosa Madison. No tuvo otras opción que recurrir a esa artimaña que era una total costumbre para él. Así era como siempre conseguía lo que quería este vil, y sucio antagonista. Mintiendo, engañando, e incluso jurando por su vida si era necesario. Esa mañana no dió mayores detalles, simplemente les hizo saber a todos sus compañeros de trabajo, que su cita con Madison fue todo un éxito. Cómo si fuese necesario manchar el nombre de la pobre chica para aumentar su ilógico ego masculino ante sus amigos. Demostrando su decadencia mental. Cuando l

