Esa noche la pasamos muy bien entre amigas. Britany Sterman resultó no ser esa chica engreída de preparatoria que se burló de mí aquella vez en su elegante casa. Puedo llegar a suponer que esa adolescente popular estaba influenciada por los sentimientos desleales, y cochinos de su para entonces novio, Andrés Ferraresi. La realidad es que era una persona maravillosa con un talento impresionante para la cocina. También me sirvió de mucho poder compartir con alguien en esa gigantesca mansión donde me la pasaba sola las veinticuatro horas del día. Fue reconfortante tener compañía en esa ocasión. Mientras que el imbécil de Andrés Ferraresi golpeaba fuertemente la pared sabiendo la irrepetible oportunidad que estaba perdiendo con la bellísima Madison, una oportunidad que seguramente no volvería

