Cuando finalmente puedo tranquilizar mi llanto, levanto la vista hacia él y no puedo evitar reír al ver su rostro lleno de preocupación. Ahora sintiéndome más tranquila, puedo decir que es lindo verlo con otro gesto que no es uno enojado. También es lindo pensar que se preocupa genuinamente por mí. – Lo siento, supongo que necesitaba desahogarme – efectivamente, después de haber llorado como si no tuviese un mañana, ya puedo decir que me siento mejor. Digo, todavía estoy un poco frustrada por la situación con esos hombres, pero al menos ya no quiero golpear y maldecir a todo y a todos. Y eso que por un momento pensé que podría lanzarme sobre mi jefe y no para lo que tanto he querido durante todo este tiempo. Ahora pensando más claramente, puedo decir que desconozco quien fui porque nun

