– Veo que hoy estás de buen humor ¿ya te follaste al jefe? – le lanzo el bolígrafo que tenía en mano pegándole justo en la frente. Admito que hasta yo me asusté un poco pensando que iba a sacarle el ojo – ¡¿Estás loca?! – Deja de hablar así, algún día el jefe te escuchará y me meterás en problemas – puede que sea de dominio público que el jefazo me parezca muy atractivo y apetecible, también puede que no me importe que todos se enteren, no es un delito fantasear con alguien. Pero considerando que el hombre se esforzó tanto en hacer que aceptara su ayuda económica, no quiero tentar a la suerte y que se entere de mi gusto no culposo por imaginarme su cuerpo con el mío en distintas posiciones, para que luego termine dejando de lado toda esa ayuda. Que puede que igual no pase y se sienta ha

