Después de un merecido descanso, suelto un suspiro llena de satisfacción y me levanto de la cama. Ha sido simplemente perfecto, no hay otra palabra que describa lo que acaba de pasar, pero ya es muy tarde y mañana temprano tengo muchas cosas que hacer, no es momento de quedarme ni para una segunda ronda ni tampoco para acurrucarme. Aunque me encantaría. Nunca tendré suficiente del jefe, él es simplemente exquisito, el mejor amante que he tenido por mucho. – ¿A dónde vas? – por el rabillo del ojo noto como se levanta sobre sus codos viendo con atención como levanto mi ropa. – A vestirme, tengo que ir a casa – le doy una sonrisita tomando mis bragas – Espero pueda prestarme su baño – y sin esperar respuesta, me dirijo hacia allá. Después de haber tenido sexo como lo hicimos, dudo que va

