Estábamos sentados conversando frente a la casa, traté de alejar aquellos pensamientos negativos de mi mente en lo posible pero parece ser más difícil cuando te bombardean ideas sobre alguien.
Borrar la idea de que últimamente me sentía tan incómodo, somnoliento y triste.
Un auto estacionó frente a nosotros.
Caín bajó de él, comencé a dejar de oír la voz de joss, la conversación se oía lejana y lenta, mientras me concentré en la figura familiar o quizás la delgada silueta que se bajó para acompañarlo.
Esa persona que no conocía y mucho más baja se colgó del cuello de caín, se refregó contra él mientras se besaban. Aunque caín sólo recibió los avances del chico sin hacer movimiento alguno, este mantenía los brazos colgando a sus costados mientras encendió un cigarrillo, dejando que el más bajo pegue su cadera a la suya, nosotros podíamos ver claramente cómo el tipo lo manoseaba por todas partes Incluso en el interior de su ropa por el frente, estábamos tan cerca y el silencio era ensordecedor, tan desesperante.
Si alguna vez sentiste esa sensación asfixiante, el nudo en la garganta qué parece te duele la caja torácica en vez de lo que contiene, como si el contenido realmente estuviera siendo apuñalado por los trozos de esa caja.
Estábamos cerca, observando el espectáculo.
Cerca, tanto como para escuchar un par de suspiros de parte de caín cuando el más bajo lo masturbo frente a la casa.
Ahora sí comprendía. Porque mi lobo me rasguñaba y pedía a gritos que me alejara de esa casa. Recordé un poema al que llegue de forma casual cuando tenía unos 15, mientras el maestro de literatura recitaba otros que aparecían en esa vieja colección de poemas, se llamaba cobardía, tenía una corta frase que marco mis pensamientos.
Ese poema lo evoque el día que mis padres se separaron. "Miedo de amar con locura" desde el día que lo conocí me había negado a la sensación abrumadora que caín y su existencia había producido en mí desde el inicio, mi lobo en discordia se sentía rechazado a pesar que yo no había dado un paso siquiera.
-joss, cuando entren podemos irnos por ahí durante un tiempo... no quiero llegar a casa todavía-
-kari ...- mi amigo se expresó triste cuando dijo mi nombre, sentí su manos sobre la que yo mantenía empuñada en mi muslo - si, donde quieras - joss inundó el interior del auto con feromonas haciendo que me tranquilice lo suficiente para empezar a respirar menos agitado.
A los pocos minutos, mientras nosotros esperábamos en la oscuridad, cain y ese chico se despidieron luego de casi hacerlo contra la puerta del auto.
La imagen de caín siendo acariciado por el sujeto, su voz excitada cuando se despidió, la forma que dio vuelta el delgado cuerpo del chico para ponerlo contra el auto y volver a tocarse por su cuenta.
Masoquista, las imágenes se repetían una tras otra en mi cabeza y sentía que me estaba ahogando. El sabor a sangre me agobio. Había roto mi labio de lo fuerte que lo mordí por los nervios.
Joss arrancó el auto y fuimos a un mirador. En completo silencio comencé a calmarme, mi rostro estaba húmedo porque en algún momento había llorado sin siquiera comprender por qué, pero ahora la huella del agua estaba casi por completo seca haciéndome sentir incómodo, abrazaba mis piernas y ni siquiera entendí como llegué a esa posición.
-¿por eso quieres irte de la ciudad? Lo sentí en tu aroma sabes, si estás sufriendo ahí es mejor irse-
Afirmó ambas manos en el copó del auto y miró directo hacia el mirador.
-creo que si, osea lo presentía pero recién me di cuenta, no sufro, solo es por la cercanía -
-karim, te conozco, no eres de los que lloran por apegarse a alguien, además hace tiempo lo note pero yo... yo pensé que era mutuo, osea me lo imaginé por él así que pensé que era por parte de ambos-
-no es nada de eso, solo soy como el hermano que nunca tuvo, un hermano pequeño... tu lo viste, ya había sentido el aroma de omega en él varias veces-
-karim ¿quieres vivir conmigo cuando te vayas? Quizás es repentino y no debe ser de inmediato, pero esperaba decírtelo en algún momento, somos mejores amigos y nunca intentaría algo contra tu voluntad-
-eres alfa joss, mis padres nunca lo permitirían... y sería difícil para ambos-
-lo sé... por eso lo decía, piénsalo, quizás no viviremos juntos enseguida y tal vez no comprendiste lo que quise decir antes-suspiró dejando su frente en el volante - quiero que pienses en esto, quiero que salgamos, no como amigos... conocernos como pareja, no sé si alguien podría amarte más de lo que yo lo hago- mi rostro ardió ante sus palabras.
Si era porque me encontré tan vulnerable cuando vi a caín o porque en mi interior tenía sentimientos por joss aunque no fueran los mismos que sentía él, no lo sabía. Estaba solo, tan triste, no sabía qué más hacer.
Pasamos unos minutos más mirando a la nada en ese mirador tan desolado y frío para después de un rato ir dentro del auto en silencio. Joss elevó su rostro y quedó con el cuerpo girado en mi dirección, puso su mano detrás de mí cuello acariciando un poco la zona, podría ser por enojó, porque el ambiente se sentía cómodo lleno de sus feromonas y cálido a pesar de lo hablado, pero cuando joss se acercó a mí para besarme solo me deje llevar y correspondí el beso, nada s****l solo algo íntimo, intenso pero solo como el primer beso. sentirse un poco, probar la piel, la saliva y la textura de los labios. Eran suaves y con aroma a menta.
Él sabía que era así por mi hermanastro, yo sabía que esto podría hacerle daño quizás hasta terminar con nuestra amistad.