Capítulo 3: ilusorio

1661 Palabras
Mi corazón no estaba preparado, de la noche a la mañana ya teníamos dos nuevos integrantes en nuestra familia, cualquier chico en mi situación, se consideraría el más afortunado de la tierra. Siempre trataba de mantenerme acorde a la situación, disimular se ha vuelto una forma de vida y podría decir que no me siento incomodo del todo, aunque tenga que callar muchas cosas que quiero gritar. Parecía algo sacado de una película, los tres platos se convirtieron en cinco por las continuas visitas antes de mudarse, el tiempo a solas estaba lleno de preguntas que la mayor parte del tiempo no tenía idea de como responder. El tiempo transcurre a prisa cuando hay tanto que hacer, de desconocidos pasamos a ser prácticamente amigos de toda la vida. Por así decir. Pasaron los meses y comenzamos a vivir juntos, caín claramente no vivía en la casa pero tenía su cuarto en ella, pasaba la mayor parte del tiempo ahí, de la nada dejo de ir a su lugar en la ciudad, sus clases se volvieron de asistencia mixta ya que asistía más a clases en línea que presenciales con tal de estar en la casa. Su rutina era muy poco coherente, pasaba desde el trabajo o la universidad, directo a nuestra casa,wi no asistía a ninguno, tenía clases en línea y buscaba estar presente siempre cuando yo llegaba. Trabajaba cerca de mi, comía y existía cerca de mi todo el día. Sí, no vivía ahí pero era casi lo mismo, aunque su papá estaba sorprendido de que caín constantemente estuviera en casa, últimamente ya hacía dos semanas que no regresaba a la ciudad y cómo podía realizar su trabajo desde cualquier lugar, se sentía relajado sobre en que lugar vivía o dejaba de vivir . —Entonces quedaste en todas las universidades a las que aplicaste—Habló el alfa desde arriba, en una de sus manos sostenía unas páginas de ingreso a la universidad que le di y con la otra apartaba el cabello de mi frente, enrozcqndo en sus falanges las hebras rebeldes qué alcanzaba. —si, tengo de donde elegir así que evaluaré bien todo y tomaré una decisión ...— Siempre sentía su nerviosismo en esta posición, el pensaba que tenía todo bajo control, disimulando mientras observaba el papel en sus manos. Me gustaba la sensación de ponerlo nervioso y aunque no lo notaría solo me comportaba infantil con él recostado sobre su regazo. —ja, ja, ja, ja, ¿quieres algo en especial? Te daré lo que quieras, todo - dijo con una exhasperante inocencia, ese tono tan afectuoso que deteste después de un tiempo pero me resultaba adictivo, paso sus dedos por mi frente y mi oreja, desordenado mi cabello sin verme a los ojos para luego ir a mi nuca y deslizar la yema de sus dedos por la piel tan suavemente. Piensa que soy ajeno a sus reacciones, como cuando dispersa sus feromonas cada vez que toca esa zona delicadamente. Cómo sabía que no podía ver mi expresión me asegure de disfrutar sus palabras, sus dedos en mi cabello, sabía que eran una ilusión pero no me importa disfrutar de la fantasía y tampoco le hacía daño a nadie más que a mi mismo. Pensé un instante "lo que yo quiera... lo que quiero es a ti maldito lobo idiota" observe la pequeña sombra que se formaba por sus largas pestañas detrás de aquellos anteojos de montura fina. Estos momentos en que yo era el centro de su atención durante los meses que llevábamos viviendo juntos se habían vuelto lo mejor del día. Llegar desde el exterior y sumergirme a su lado en cualquier conversación absurda que nos diera momentos que solo los dos comprendemos, respirando su feromona qué sólo a mi tranquiliza, emociona o me hace sentir en casa. —nada, no quiero nada— suspiré cansado recostándome un poco más rodando sobre sus muslos, su aroma me relaja demasiado tanto como para dormir en esa suave almohada de feromonas todo el día, además cuando está cerca deja salir un ronroneo sutil desde su pecho del cual no sé si es consciente o no. Miré la hora en la pantalla de mi teléfono y volví a bloquearlo. —¿saldrás?— preguntó despegando por fin su mirada de los papeles. —estoy esperando a joss, iremos a cenar — la respuesta fue superficial, últimamente parecía no llevarse bien con joss, más bien, desde que lo conocio parecía haber desarrollado cierta animadversión contra él. —mmmmh bueno, pensé que cenarias en casa conmigo, quería que te quedaras aquí y viéramos una película —Caín pasó su enorme mano por mi hombro y la deslizó hasta caer de mi brazo a mi cintura. Se detuvo y rápidamente la quitó. —Es el cumpleaños de la tía así que le llevaré un obsequio y regreso—volví a hablar. Su semblante cambió de un instante a otro cortando la comodidad instalada entre ambos. Escribió algo en su teléfono y volvió a mirarme. —quizás deberías ... —dudo un instante en el que arrugó sus cejas y relajo —no nada. A la vez que terminaba de hablar entró un mensaje, se apartó de mí en cuanto me levante de sus piernas, se puso de pie y marcó un número el cual no vi a quien pertenecía. "Alfa enojado" dijo mi omega quien estaba más interesado en acercarse para buscar el alivio de sus emociones que en hacerme caso. Caín cambia de actitud tan rápido cuando algo no le agrada, no sabe ser un adulto en muchas ocasiones y mucho menos tener un poco de valor. "Omega tonto, harás lo que yo diga" pensé ante esas ganas locas que me embargan cuando caín se enoja de abrazarme a su espalda y dejar que me sostenga. Deje todos mis papeles sobre la mesa mientras vaía su figura moverse de un lado a otro a una distancia que no permitio oir su conversación. Me despedí y solo observé su espalda, él repitió mi acción pero no logré divisar su expresión así que simplemente me fui a cambiar de ropa dejando en la sala al mayor. Joss me marco en menos de 30 minutos, llego tan rápido que apenas estaba listo cuando ya estaba esperando en la entrada de la casa. Entre al auto y golpee un poco la puerta. Joss río mirando en mi dirección. —vaya gatito, que enérgico— río un poco más mientras me señalaba el cinturón de seguridad — ni un hola, te extrañe, ¡te ves guapísimo con ese corte de pelo! No pude evitar reír por su intento de aliviar mi estado de ánimo —lo siento, no se porque me sentí molesto de repente. —¿se trata de tu hermano? —¿qué ? ¿Caín ? Nosotros nos llevamos muy bien, no hay razones para molestarme con él, como podría molestarme con un maldito sujeto calenturiento que no conoce de ¡límites! —agite mi mano restando importancia a sus palabras pero más bien estaba exaltado queriendo respirar mejor. -ja, ja, ja, claro... Bueno sí, pero sólo cuando algo sobre él te inquieta, tu te molestas, además que sea un "calenturiento si límites a quien..." La expresión de joss lo dijo todo. Sonreí débilmente por mi absurda rabieta de celos. —¿desde cuando? —miró hacia la entrada de mi casa. —no es nada de eso... Joss... —hice una pausa pensando mejor mis palabras. —estoy pensando en ir a estudiar fuera de la ciudad, papá me dijo que podía vivir en su apartamento—cambie de tema lo más rápido que pude. El auto comenzó a alejarse de la entrada por la calle principal. Joss me conoce mejor nadie, captó mi evasiva y me siguió. —¿en serio? Sería genial, yo estaré el otro año viviendo allá por trabajo, pensé que no tendría oportunidad de seguir pasando tiempo contigo una vez viajara por el trabajo—joss suspiro sin despegar la vista del camino —así podemos seguir viéndonos. Hice un movimiento con mi cabeza en señal de que estaba de acuerdo con lo que decía. En el fondo mis razones para salir de casa eran algo ambiguas, instintivamente quería tomar distancia de mi nueva familia a pesar de que todos nos llevábamos bien pero a mitad de camino me di cuenta que había olvidado cual era mi plan. Eche la cabeza hacia atrás después de pensar un rato. "yo quería vivir solo en cuanto acabarán los exámenes" Nam era quien seguiría cerca de mamá y yo había dejado en claro que no quería vivir como la familia feliz con dos miembros más. Eso lo hablamos en el momento que supimos de thar y caín. Me emocione en el calor de los brazos de ese alfa, había encontrado un lugar tan suave y gentil que por momentos tuve esperanzas que no me llevarían a ningún lado. La cena y la fiesta de cumpleaños fueron bien aunque tenía que retirarme temprano. Debía ir a clases y también hablar con la familia sobre mi decisión. Hable bajito a joss para pedirle que me lleve de regreso a casa y él ya estaba igual de cansado qué yo. Las familias suelen dar larga a las historias familiares, cuando se reúnen en algún evento social, historias que se escuchan de manera repetida todos los años en la misma fecha a cierta hora de la celebración. Ya era bastante tarde, las calles tenían faroles muy altos qué se perdían entre las ramas de los autos, joss estacionó frente a mi casa, un poco entre las sombras como de costumbre para hablar un poco más apagando las luces dejándonos a oscuras en el interior del auto, eran temas muy básicos, comida, escuela, futuros trabajos. Hablamos durante unos minutos hasta que un automóvil desconocido al parecer sin percatarse de nuestra presencia estacionó en frente a una distancia media de nosotros.
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