Capítulo 2: Me robo el aliento

1948 Palabras
Aquel restaurante se escuchaba menos elegante por teléfono. "Restice" Karim y su hermana caminaron detrás del hostess, el omega más avergonzado y muy nervioso ya que acababa de salir de clases cuando fijaron el lugar de esa reunión, camino por el bullicioso lugar hasta la mesa cerca de la ventana planchando con su mano disimuladamente el uniforme del colegio. Habían subido 7 pisos para llegar a aquel restaurante, y aun debían cruzar entre tanta gente para llegar a la mesa, o como dice su hermana Nam. "ventana al abismo" por la cantidad de pisos que había que subir para llegar a esa parte específica de hotel y como marea mirar hacia abajo causando vértigo durante las comidas. Karim quería sentir la sensación y esperaba conseguir el asiento cerca de la ventana solo para comprobar lo que dijo Nam. La madre de ambos arreglo de inmediato su vestido cuando se paro a saludarlos. Después de unos minutos de charla y el típico "arreglo" de mamá, las tres personas se acomodaron en la mesa a esperar. —En serio mamá, no debes preocuparte tanto por nosotros, podemos manejarlo— nam sacudió un palito de ajo mientras hablo a su progenitora. —me preocupa que no se sientan cómodos, perdón por nuestro egoísmo...—Tanya, una mujer tímida por naturaleza, bajo las manos al borde de su vestido —también quiero hablarlo con su hijo, espero todos podamos vivir cómodamente. Karim rodó los ojos, la verdad poco importaba su opinión, realmente deseaba que su mamá fuera feliz pero... ¿Vivir con dos desconocidos? No que para su madre estuviera mal rehacer su vida pero esperar conocerlos antes sería un buen plus a la hora de vivir juntos, con su hermana se vieron entre sí, karim sacudió la cabeza para que Nam guarde sus comentarios y ambos algo intranquilo no dijeron nada para que su mamá no se sintiera incómoda, su felicidad era primero así que solo dejarían qué fluyera. Karim solo tenía que esperar unos meses antes de irse a la universidad y el tiempo que pasaría en casa disminuirá notoriamente, Nam estaba a portas de comenzar a vivir con su novio. —dijiste que su hijo es estudiante de literatura... es alfa y trabaja como escritor. —si, espero eso tampoco cause problemas. —bueno, puede ser para karim y para mi algo complicado... pero contigo en casa es mucho más fácil además siempre podemos pasar el celo en otro lado. —no estoy segura de que viva con nosotros pero es bastante cercano a thar. Él ya es un adulto en la sociedad, creo que tiene 27 si mal no recuerdo —la mujer puso su mano en la mejilla y apretó los ojos con una emoción extraña—él escribió aquella novela de misterios que transmitieron en TV, aquella de los policías que descubren el cofre de huesos. Su emoción era bastante infantil pero los tres solo debíamos admitir que era bastante impresionante, habíamos pasado un mes siguiendo las pistas de una serie de misterio que hace al espectador parte de los secretos. Karim oyó como su madre hablaba de los múltiples talentos de thar y su hijo, quienes llegaban bastante tarde según lo acordado, se suponía la reunión era a las siete y aun estaban los tres esperando al que se convertiría en su esposo, Nam y karim tenían meses esperando conocerlo y aunque ellos estaban juntos cerca de un año nunca se había dado la oportunidad. —iré al baño un minuto, regreso de inmediato. —podrías intentar ordenar tu cabello, está todo desordenado... las primeras impresiones bebé —agrego la mujer con notorios nervios. Sonrió amoroso a su mamá y se encaminó pasando a preguntar donde debía ir. Habían elegido un lugar tan elegante que karim se avergonzaba al desentonar tanto con el ambiente aunque claramente sabía cuanta fama tenía su uniforme al pertenecer a una escuela de alto rango académico, su madre se había puesto su mejor ropa, su hermana vestía ropa semiformal, seguramente tuvo más tiempo entre la universidad y la reunión, él por cuestiones de tiempo había llegado algo descompuesto al lugar. —si me hubieran dicho que sería un lugar tan elegante me habría ido a cambiar de ropa, además ellos vienen tarde, con tiempo incluso pude anbairme el uniforme... ¡Y, tanya! como organizan algo tan desorganizado... Regañó en voz alta mientras intentaba acomodar su cabello frente al espejo, no es específicamente alguien egocentrico y vanidoso pero aún así desentonaba tanto, se veía bien pero su uniforme lo hacía ver siempre más delgado, el desorden de las ondas de cabello hacia que su rostro se notará mucho más joven, todo hoy desentonaba bastante con el lujo de aquel lugar. —comprendo a lo que te refieres—La voz vino de su espalda, karim desvío la vista a través del espejo, ese tono de voz era absorbente. El tipo detrás sonrió mientras pasaba detrás de karim para acomodarse frente al espejo a su lado. Su aroma causó cosquilleo en la punta de su nariz, en sus rodillas, sus caderas se sintieron adormecidas por un instante, prácticamente perdía fuerza se avergonzó tanto de ser un omega en ese instante al ver como su cuerpo se descompuso solo con la presencia de ese hombre. — pero creo que te ves demasiado bien para quejarte, en mi caso será una cena formal y no tenía idea. Su aroma a café y tierra después de la lluvia, el toque picante del whisky, algo alejado, a karim le hacía sentir un fuerte golpeteo en el pecho, ese aroma agradable que brota del cemento cuando la lluvia se ha ido y comienza a salir el sol, acompañado de un tibio y dulce aroma a caramelo con café, lo miró discretamente a través del espejo, quizás la persona más atractiva que ha conocido en sus 17 años de vida. Los dos chocaron sus miradas en lo que intentaban disimular no prestar atención. Mojo su rostro y tomó una toalla, la pasó suavemente por su piel y le entregó una sonrisa de vuelta, levantó su mano de manera inconsciente para llevarla al cabello que caía por la frente de aquel alfa dejando caer sus dedos hacia la mejilla para con el dorso de estos tocar solo un poco su piel. El hombre ronroneo y cerró los ojos antes de que lo tocará, sus ojos enormes, almendrados color pardo con avellana, rasgados en los bordes, se abrieron de par en par, contuvo la respiración por un instante. Una chaqueta perfectamente planchada color celeste opaco y un beatle gris también oscuro. Alto y seguramente el doble de ancho que karim. . —Creo que el único en desventaja soy yo, no te preocupes, te ves muy bien... Suspiro una vez más capturando en su memoria el rostro del hombre, karim batió sus pestañas y volvió a sonreír, alejó su mano avergonzado de la acción agarrando con la otra aquella traicionera, nervioso por el ronroneo de su pecho en respuesta al alfa, tartamudeo un poco y se despidió. Manteniendo la calma tanto como pudo se alejo tambaleando. Cuando regresó a la mesa el mayor estaba de pie frente a su familia, hablaban alegremente. —él es karim, mi hijo menor—sonrió al mayor y mostró respeto. —hola, es un gusto conocerte... Soy Thar—sonrió achinando los ojos causando un sentimiento familiar, el tipo tartamudeaba y se veía nervioso. También era alfa pero se notaba que tenía varios años más que su mamá, aunque claro, la mujer se ve siquiera diez años menor de los que tiene. —Caín debe estar por llegar, dijo hace un momento que estaba cerca— Habló el alfa invitando a tomar asiento. A los segundos el corazón de karim se aceleró al ver una figura familiar acercarse por la espalda del hombre mayor. Puso una mano en el hombro de thar y con la misma sonrisa cautivadora de hace un rato en el baño se presentó. —nosotros nos conocimos hace unos minutos—contestó el alfa cuando se dirigió a la madre de karim que ya volvía a presentarlo. —En verdad eres muy guapo...-suspiro su madre mirando al más alto en la mesa, caín batió sus pestañas con cierta sorpresa y encantó natural. — eres alto. —mamá, controlate, que vergüenza— sonriendo su hermana jugó una pequeña broma. —un gusto, soy nam, espero que todos podamos llevarnos bien. —¿pero qué cosa dije nam? ... Solo reconocí que es apuesto... un gusto caín. Sonrojada y nerviosa, arreglando su vestido, saludo al chico. Luego de un tiempo de hablar como sería la mudanza y la convivencia, conocerse todos un poco más, caín se puso de pie y se apartó para contestar una llamada. En la mente de karim, pensaba en lo agradable que eran ambas personas cambiando la perspectiva anterior en la que había visto esa unión, el aroma de caín hacía ronronear a su omega que estaba más que feliz al parecer, de todos los aromas en la mesa y alrededor, él parecía buscar por instinto el de aquel alfa, también vibró el teléfono de karim al llegar un mensaje. Nam le habló para preguntar sobre el texto y se pusimos de acuerdo para retirarnos. —mamá, joss viene por nosotros así que nos retiraremos antes, ustedes pueden terminar de cenar tranquilos y solos...— nam mostró una expresión llena de picardía cuando dijo lo último, su progenitora sonrió y asintió mostrando su dentadura. —dile a joss que los lleve a casa temprano. —sabes que si, además nam se irá a casa de tomy, nosotros solo la llevaremos- joss era algo así como un amigo de infancia, 4 años mayor que karim, aunque karim es el más responsable entre nam y joss. —¿quién es joss?— karim desvío su vista a la voz ahora familiar ladeando un poco la cabeza por la pregunta. —Perdón, solo oí la conversación ¿se van?—continuó caín sonrojado desviando la mirada mientras guardaba el aparato en su bolsillo. —si, un amigo nos recogerá—dijo karim amablemente. —Yo puedo llevarlos... si quieren— respondió caín algo tímido. La hermana de karim parecía curiosa sobre el nuevo hermanastro, claro no de forma romántica pero sí parecía darle miradas curiosas. —no te preocupes, no vamos a casa— contestó nam. Miró con picardía al tiempo que caín frunció el ceño mientras mantenía el peso de su mirada en su pequeño hermano omega. Karin solo se dejo arrastrar de la mesa despidiendo a las demás personas con la mano, vio como caín mordió su labio inferior con una expresión molesta pero no se podía dilucidar el significado de esas miraditas posesivas qué dio. —si no tuviera novio definitivamente me sentiría atraída por ese tipo—Habló mientras esperaban a joss en la puerta. —¡Es que kariiii... ! ¿Lo viste? Espero ver ese cuerpo salir de la ducha al menos una vez cuando vivamos juntos, salir de la ducha, bajo la lluvia sin playera... ¿Cómo será debajo de ese cuello alto? Parecía ancho, muy corpulento. Karim sonrió mientras Nam enumeraba con la mano las virtudes que alcanzó a divisar en Caín. Karim rodó los ojos y buscó al instante su teléfono. —sería algo difícil interesarse en él ahora que estaremos en el mismo registro familiar. —no creo que tengamos todos el mismo registro, no creo que papá esté de acuerdo. —Claro, es verdad... lo olvide- Joss llegó al rato y los tres se marcharon con toda la abalancha de preguntas sobre su nueva familia por parte de su amigo.
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