+Astrid+
Solo dormí dos horas, no me sentía muy bien, mi hermana tendría solo semanas de vida, eso si ella quería seguir con su tratamiento, no estaba segura cuanto tiempo le quedaba, solo debía tener confianza en que ella aguantaría, me coloque mi uniforme, Rubí me maquillo un poco y ya estaba lista para salir a atender a los clientes, hoy no hubo mucho que hacer, Massimo y su amigo llegaron a la hora de siempre, pero esta vez se miraban distantes uno del otro, mas bien Leo, le evitaba la mirada como si estuviera enojado con su amigo, me parecía un poco infantil, pero ¿Quién entendía a los hombres?
-Alguien te envía esto
Amatista ni siquiera se digno a verme, solo no perdía de vista la nota que llevaba en su mano, al abrirla tenia una hermosa letra hecha mano, pidiéndome que tomara el anillo n***o, me sorprendí, mi primer pensamiento seria que el tipo era un asqueroso, seguro iba a querer que entrara con el a un cuarto privado, pero seguí leyendo, quería que se lo entregara a la misma chica que me entrego la nota para mostrarle al chico misterioso que estaba soltera y disponible para una relación seria. Camine entusiasmada y nerviosa de vuelta al camerino para tomar un anillo y dárselo a Amatista, ella simplemente se enfureció y se lo entregó a Mario, ¿sería el el chico de la nota? se miraba serio y guardo el anillo sin decir nada.
Todo fue normal hasta Mario volvió a tener la sonrisa de siempre, Massimo y su amigo pedían más bebidas de lo normal, al parecer el alcohol los había contentado,mi hora de salida se acercaba, hoy no estaban permitidas las visitas a los pacientes del hospital, así que debía ir directo a casa para descansar, pero mi suerte no era tan buena, algo me decía que esto era mala idea, salir primero siempre tendría pésimas consecuencias; dos tipos estaban en el callejón trasero, la salida de servicio.
-Mira Jay, una hermosa bailarina.
-Si, ¿que te parece si la llevamos a casa?.
No les dije ni una palabra, estaba por volver a entrar al bar, pero el tipo llamado Jay tiró de mi brazo haciendo que me impactara con el pecho de su compañero, me sujetó por los codos, Jay se acercó lentamente abriendo mi suéter mostrando el escote de mi playera de tirantes; en mi mente pasaban muchas cosas, resignandome a sufrir abuso por parte de un par de hombres libidinosos y asquerosos, cerré mis ojos con fuerza al sentir la lengua del hombre aprisionandome por mi cuello, casi me dan arcadas por su aliento alcohólico, mi corazón se detuvo cuando escuché una bragueta bajarse y unos dedos engancharse a la b orilla de mis pantalones, queriéndolos quitar por la fuerza, la respiración se me atascó pensando lo peor, quise zafarseme como pude y a cambio recibí una bofetada que me dejó escuchando un zumbido por lo que me parecieron horas; Jay logró bajar solo mis pantalones se conformó con lo logrado mientras su compañero mantenía el agarre en mis codos, colocó mis piernas a los costados de su cintura, sentí sus dedos pasar sobre mis bragas en busca de la orilla para hacerla a un lado, pero un sonido los distrajo.
-¿Pero que carajo?- algo impacto contra su cabeza dejando caer mis piernas al suelo de golpe.
-JAY, levántate hombre- me soltó para auxiliarlo- estas sangrando, ¡ese bastardo me las pagara!.
Me arrincone contra un contenedor de basura, tomé mis pantalones metiendolos lo más pronto posible, mientras que el tipo sacó una navaja, ahora veía bien lo que había pasado, era un chico en una moto, golpeó a Jay con su casco, pero no miraba bien su rostro, el callejón solo tenía una luz sobre la puerta de servicio; la moto regresó a toda velocidad, el chico levantó su pierna haciendo que el hombre con su navaja se impactara contra el contenedor a mi lado. La moto se detuvo frente a mi, el chico me ofreció su mano y la tomé sin pensar, solo para que me dejara frente al bar, del otro lado del edificio, ya con mejor iluminación pude ver su rostro, sus ojos eran de un celeste hermoso, labios ligeramente gruesos , su cara tenía hermosas facciones y cabello era de un rubio cenizo, ni que decir de su cuerpo, se notaba la dureza de sus músculos aún con la chaqueta de cuero n***o sobre el.
-¿Estas bien?
Aún estaba en shock pero asenti con la cabeza, sus ojos aún me tenían atrapada, era uno de los chicos más guapos que haya visto.
-Me alegro, pero te sigues viendo asustada. Si quieres dame tu dirección y puedo llevarte a tu casa.
-No sabes mi nombre ¿y quieres llevarme a mi casa?
-No es como que vayas a secuestrar me, en todo caso seria al revés, pero no, solo no quisiera que una linda chica como tu acabe en una mala situación como la de hace rato.
-Yo, juro que no quería....
-¡Basta!, no empieces a creer que lo que estuvo a punto de pasar fue culpa tuya, ellos son los enfermos, que trabajes en este lugar no les da derecho de tratarte como una cualquiera.
No sabía que decir porque en parte me crei eso, que ellos se portaban de esa manera pensado que hacía este tipo de trabajo por gusto, que de alguna manera yo los había provocado,pero el tenía razón, mi cuerpo está cubierto,en ningin momento trate de llamar la atención de alguien, ellos eran los del problema.
-Mira, lo único que quiero es que llegues segura a tu casa, por favor, déjame llevarte.
No debía pensar más de lo necesario, suficiente con lo que había pasado en el callejón; le di indicaciones y llegamos a mi casa, volví a ver su hermoso rostro y esa linda sonrisa, se quedó hasta que abrí la puerta de mi casa.
-Gracias por traerme extraño.
-Me llamo Max, ahora no soy un extraño preciosa.
-Me llamo Astrid, ahora tampoco soy una extraña.
-Te traeré más seguido a tu casa si gustas, acabo de llegar a la ciudad y me gustaría tener más amigos.
Nos despedimos a distancia y cerré la puerta recargando me en ella antes de hacer mi rutina para dormir, este día había tenido su lado bueno y su lado malo, aunque el lado bueno fue muy apuesto.