Capítulo 6

1054 Palabras
+Leonardo+ Mi estrés y frustración iban en aumento, más ahora que tengo la tarea de conquistar por medio de una carta a Esmeralda, me sentía mas como un acosador que como un chico romántico, tuve que quedarme hasta tarde en el bar para seguirla, mi sorpresa fue demasiada cuando la vi entrando en un hospital en lugar de que llegara directo a su casa, le perdí el rastro en cuanto entro, no iba a seguirla hasta la habitación de ese lugar, preferí usar el don que Dios me dio y le dedique una brillante sonrisa a la enfermera que hacia de recepcionista. -Hola hermosa, ¿me podrías ayudar con algo? -Claro, dime -Es que hace un rato entro una chica mas o menos de altura baja, cabello largo, pelirroja- en cuanto pregunte por Esme la cara de la enfermera cambio, se me ocurrió decir una mentirita- es que es la novia de un amigo y piensa que le es infiel, me mando a mi para seguirla pero la perdí de vista, ¿me podrías decir a que habitación fue? -¿Hablan de Astrid?- una enfermera de mayor edad contesto, estaba al lado de la chica que no dejaba de mirarme- esa pobre niña, esta en la 309. -¿Porque viene al hospital? -Si no lo dijo debe ser porque le da pena hablar de ello, es su hermana mayor, tiene cáncer terminal, pobre muchacha, tan joven y tener que hacerse cargo ella sola de todo esto, esta aquí tanto como puede. Esto era una noticia algo fuerte, porque prácticamente no sabíamos nada de ella, le pudimos haber sacado información básica a Favio, como su nombre y dirección pero el siempre mantiene confidencial todos esos documentos escudándose en que es para mantener la seguridad de sus trabajadores, como sea ahora se que su nombre es Astrid, que tiene una hermana mayor con cáncer, pero me intriga algo que dijo la mujer, ¿sola?. -¿Ella sola? ¿y sus padres? -Murieron, según lo que me conto su hermana mayor, su madre sentía dolor abdominal, la quiso llevar a un médico,  su padre las dejo solas en casa, a los pocos minutos llego la policía para avisarles que los pasajeros habían muerto; desde entonces su hermana se encarga de todos los gastos. -Bueno, gracias por todo- me retire los antes posible, no fuera a ser que ella me descubriera aquí. Subí a mi auto directo a la mansión Berlusconi, mi amigo Massimo tenia que saber esto, si estaba seguro de tener algo serio con ella, con Astrid, ahora que sabia su nombre no podía sacarla de mi mente, suspire solo de decir su nombre en voz alta, me abofetee mental mente, no podía tener sentimientos por la chica que Massimo deseaba, era su mejor amigo desde que tengo memoria, lo cocía muy bien, en cuanto llegue me quede petrificado, no me habían notado y quería que se mantuviera de esta manera. Estaba teniendo un cómodo almuerzo con una hermosa mujer, desconocida para mi, así que la tome como otra de sus conquistas, ambos reían tranquilamente ajenos a mi presencia, retrocedí lentamente para pasar desapercibido, regrese de inmediato a mi auto manejando a toda prisa a la mansión Greco, tenia mucha rabia, pero entre eso mi conciencia me guiaba a un camino oscuro y egoísta, ¿y si enamoro a Astrid por mi cuenta?¿si es la mujer que tanto esperaba? tiene todo para ser la esposa de Leonardo Greco. Mi imaginación no tenia limites, mi sonrisa se volvía mas grande cuando frotaba los dedos de mi mano derecha mientras que la otra estaba al volante, como si acariciara los nudillos de Astrid sentada en lugar del copiloto, con esa preciosa sonrisa y su cabello pelirrojo moviéndose por la velocidad en la que conducía normalmente, la veía con el anillo que me dio la abuela al cumplir sus 70 años, el mismo que le dio mi abuelo cuando le pido matrimonio y le confeso que era un millonario, me erizaba la piel solo pensar que llegábamos a la mansión Greco y mi madre como buena italiana en lugar de saludarla, la abrazaría al ver el enorme anillo de la abuela, pidiéndole tener pronto a los pequeños bambinis, podía visualizar nuestra llegada mientras mi madre entraba, yo la abrazaría por la cintura diciéndole que la haría feliz el resto de nuestras vidas. Rompí mi propia burbuja en cuanto las puertas de la mansión se abrieron, baje del auto y se me escapo una pequeña risa, la felicidad me inundo solo de ver a mi madre recibiéndome en la entrada como estaba imaginando que lo hiciera hace un momento.  -Mio bel príncipe- }(Mi bello príncipe) me abrazo y me vio de forma extraña para sonreírme de nuevo- ¿hay algo que le quieras decir a tu madre? -Si, hay algo mamá- evito su mirada, tomo sus manos y sonrió de manera estúpida clavando mi vista en nuestro agarre- creo que he conocido a una mujer muy hermosa. -Mio caro, pero conoces mujeres hermosas todo el tiempo- (cariño mio) trata de buscar mi mirada pero sigo igual -Hablo de que es la mas hermosa, para mi. Mi madre suelta una de sus manos y la pone en mi mejilla, se lo que dirá y que va a empezar con el interrogatorio, espero que no sea igual de exigente que la madre de Massimo, con su horrible lista de requisitos sobre las clases sociales. -¿Esa ragazza es de buen corazón?- (muchacha) vi los ojos de mi madre, eso era lo que esperaba escuchar. -El mas bello de todos madre. -¿Y que haces aquí entonces? Tráela a casa, quiero conocer a mi futura nuera. -Ese es el problema mamá, ella aun no sabe que me gusta. -Mi niño. si crees que es la indicada lucha por ella, conquístala, que vea el gran hombre que he criado, no solo un niño rico como tantos, Adoro a mi madre, me dio la bendición y un golpe en la cabeza por no haber traído a Astrid para que la conociera mi familia, pero era cierto, aun no sabia que me gustaba, me dedicaría a escribirle la mejor carta que pudiera para que fuera mía, esta vez Massimo no se quedaría con todo, no si yo podía evitarlo.
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