+Astrid+
Pensé que teniendo un ingreso fijo tendría mejor suerte, pero me equivoqué, ayer a mi hermana Ariel la dejaron el el hospita, su condición había empeorado y eso que ya estaba en tratamientos y con todo el medicamento que necesitaba, aún que sea los gastos de la casa estaban totalmente cubiertos, no nos hacía falta nada, tampoco sobraba porque el resto se iba en la salud de mi hermana, por el simple hecho de tenerla por ahora el de manera permanente ahí la cuenta aumentaba, necesitaría hacer ese "trabajo extra" que no me querían explicar.Me encamine que la oficina se Favio para pedirle más trabajo, toque de forma nerviosa.
-Adelante-al parecer se veía ocupado.
-¿Favio? necesito un favor....
Despego la vista de estaba haciendo para poner su atención en mi, entre nerviosa para quedar frente a su escritorio, si lo iba a hacer debía dejarlo salir de una vez, mi hermana me necesitaba.
-¿Que tipo de favor?
-Necesito trabajo extra..
-¿Estás loca? Massimo me mataría si se entera que haras algo así, olvídalo.
Dijo y después volvió a ignorarme regresando a sus papeles, ¿Massimo que tenía que ver en todo esto? no me quedaba de otra o tendría que buscarme otro trabajo de medio tiempo en el día, aún así iba a insistir un poco más.
-Por favor Favio, necesito ese dinero
-Mira Esme, quisiera ayudarte pero no te voy a involucrar en eso.
-¿Tan malo es ese trabajo extra?
-Mira linda-se puso nervioso y desvió la mirada- lo llamamos así para que no se escuche tan feo, ¿has visto la puerta cerca de los camerinos? bueno.... son habitaciones privadas para que las chicas que quieran "dinero extra" se lo ganen de una manera más intensa.
-¿Quieres decir que tienen sexo con los clientes?
-Si, las chicas con un enorme anillo de una piedra negra son las que están disponibles y dispuestas a hacer lo que sea por la cantidad justa, créeme, eso no es para ti.
No quería saber más de esa puerta ahora que sabía lo que era y el tan famoso trabajo extra, a Rubí ha sido a la única que nunca le había visto la joya que Favio mencionó, todas las demás lo llevaban; salo de su oficina a los camerinos, me arreglé como de costumbre y varias chicas tomaron los anillos de un cajón donde guardaba el maquillaje, Rubí les lanzó una mirada negando con la cabeza y yo aún me debatía si de verdad necesitaba ese dinero; a escondidas tome uno y salí para atender las mesas, me coloqué el anillo un rato después, sin estar segura de mi elección.
+Massimo+
Hoy vería de nuevo a la hermosa Esmeralda, hoy había salido tarde de la oficina y el lugar parecía un tanto lleno, pero mi lugar preferido estaba disponible para mi, trate de evitar que Diamante me viera primero, atravesé algunas mesas para que ella me notara y fuera mi mesera de esta noche, lleue a mi lugar para ver el ambiente y mi mirada seguía en Esme, pero había algo que no me gusto; un tipo casi de mi edad tomo su mano, diciendo algo sobre el anillo en su mano, esto debía ser una maldita broma.
-¡Pero que mierda!-se me escapó decirlo en voz alta mientras me levantaba de mi asiento.
-¿Que pasa amigo?-Leo dijo de inmediato
-Es Esmeralda, lleva ese maldito anillo y ese imbecil quiere alquilarla.
-Hombre, se que ella te mueve algo, pero si lo lleva es porque lo quiere o lo necesita, ninguna de ellas esta obligada a usarlo.
-Me importa un carajo Leonardo,nadie va a tocarla si no soy yo.
Salí disparado en su dirección y le arrebató a Esmeralda, estaba tan molesto que mi cuerpo temblaba, la tome de la muñeca mientras el tipo la seguía con la mirada, ella no dijo nada, solo se dejo llevar por mi; estaba casi seguro que no la dejaría ir tan fácil, tiene la misma mirada que yo cuando la busco al llegar, así que no me lo pienso mucho, me siento de golpe y la dejo caer en mis piernas, por su cara puedo decir que esta en shock pero mi mirada sigue fija en el extraño mientras rodeo su cintura con uno de mis brazos y acaricio su pierna con mi otra mano, ella no protesta, quisas por el susto que le acabo de causar.
-Ahora dime pequeña, ¿porque el idiota de mi amigo te ha dejado usar esa estupidez?- le digo molesto sin dejar la batalla de miradas
-¿Que?
-¿Porque llevas ese anillo Esmeralda?
-Yo.... necesito algo de dinero, es un asunto personal...
Era obvio que estaba nerviosa, supongo que está iba a ser la primera vez que hacía algo así por dinero, se que muchas de estas chicas no hacen ese tipo de cosas por gusto, o era necesidad o simplemente querían más dinero y ella estaba en la primera opción, mi ira no salía de mi cuerpo y dije lo pero que le pide haber dicho, el filtro entre mi boca y mi cerebro estaba dañado.
-Hazlo conmigo, el trabajo extra y te daré más de lo que necesitas
Ella se levantó como si cuerpo la hubiera pinchado, me dio una fuerte bofetada y me arrojó el anillo n***o, fue cuando de verdad reaccioné, era un estúpido por decirle algo así, si se miraba incómoda cuando el hombre de abajo le ofreció algo parecido y no parecía aceptar, ahora lo arruinó todo con el comentario más absurdo.
-Amigo, oficialmente la has cagado.
Leonardo se burlaba de mi, pero aún tenía un as bajo la manga, uno que ni el mismo de había esperado.
-Sabes que ella me gusta ¿verdad?
-Si, ¿qué con eso?
-Y también sabes que no acostumbro andar siguiendo chicas por más que llamen mi atención.
-Ya dime a dónde quieres llegar Massimo
Solo quiero pedirte un pequeño favor, nada que no hayas hecho antes, pero esta vez hazlo por mi
-Dejate de juegos Berlusconi, dime de una buena vez que es lo que quieres?
-Quiero que me escribas algo de tu poesía.
-Ahora si te volviste loco, soy tu amigo, si alguna vez te hice creer que mi interesaba como algo más.....
No se si se estaba burlando de mi o simplemente no entendía el mensaje, rode los ojos y perdí de vista la figura de Esmeralda.
-Digo que quiero que le escribas cartas de amor como si fuera yo tarado.
-Ahhhhh, oye, eso está mal, hasta para ti, conquistarla con tu cara de niño bonito y tus regalos extravagantes.
-Con ella no funcionará- acaricio mi mejilla donde golpeo hace un momento- ella es más de sentimientos, me atrevo a pensar que necesita ese dinero por algo de verdad importante.
Leo se cruzó de brazos negando con la cabeza, sabía que aún así me ayudaría, solo espero que su romanticismo de verdad la conquiste, porque sea como sea, ella debía estar a mi lado, se que es el destino porque nunca había tenido tanto interés en una mujer, mucho menos una que estuviera metida en este ambiente.