¿SE PUEDE SABER DONDE ESTABAS?.

1569 Palabras
NORA JIMENO Me encuentro en una iglesia, todo está lleno de gente que no conozco, está todo adornado con flores, entonces vuelvo a mirar a mi alrededor y por algún motivo, me miro a los pies y veo que llevo un vestido blanco, bastante pomposo y de pronto, cuando miro a mi lado derecho, le veo a él, vestido de chaqué, me mira sonriendo de oreja a oreja, pero yo no entiendo nada, ¿Que estoy haciendo aquí?– ¿No te dije que no quería casarme contigo?¿ Que no estaba enamorada de ti?¿Pero y donde está mi familia? Miles de preguntas pasan por mi mente. De pronto suena mi teléfono, pero no consigo descolgarlo, grito ayuda pero nadie me escucha y mi teléfono sigue sonando. Y de repente me despierto, miro a mi alrededor y empiezo a recordar lo que hicimos anoche, Christian todavía duerme, pero pronto empieza a moverse, me doy cuenta de que mi teléfono sigue sonando y lo descuelgo. – ¿Si?¿Quién es?– consigo balbucear aún medio dormida. – ¿Se puede saber donde estabas?¿Porqué no respondías?¿Estás bien?– Me grita desde el otro lado Nina. – A ver Nina, ¿A qué te respondo primero? Y por favor deja de chillar!– Le espeto a Nina. – Está bien, cuéntame ¿Donde estás?– me pregunta más tranquila. – Primero de todo, decirte que estoy perfectamente, así que puedes quedarte tranquila y lo segundo, te lo contaré cuando nos veamos.– Le contesto en bajito para no despertar a Christian. – Vale, ¿Cuando nos vemos?– me pregunta. – Pues no lo sé aún, deja que me pegue una ducha y te escribo, ¿Te parece?– le indico. – Está bien, quedo a la espera!! Besitos – se despide lanzando besos a través del teléfono. Cuando cuelgo el teléfono, me pongo mi ropa y cuando voy a ir al baño, Christian abre los ojos y me pregunta; – ¿Te vas sin avisarme?– dice con una ceja levantada y sonriendo de medio lado. – No tranquilo, iba a ir al baño a darme una ducha y arreglarme un poco– Le respondo sonriendo. Entonces él, alarga su brazo y tira de mi, provocando que caiga en la cama sobre él, me besa hasta dejarme sin aliento y cuando se separa de mi, me dice – No te hace falta arreglarte, estás preciosa hasta con el maquillaje corrido– entonces le beso yo ahora, sujetando su rostro con mis manos. – ¿Te apetece que desayunemos?– Me pregunta. – La verdad es que si que tengo un poco de hambre... – Le respondo un poco ruborizada. – Perfecto, pues duchate si quieres y despéjate, yo mientras prepararé el desayuno. ¿Necesitas alguna cosa?– Me pregunta levantándose de la cama y poniéndose solo una camiseta. – Creo que no, pero si necesito algo, te avisaré...¿De acuerdo?– Le respondo mientras trago saliva al ver de nuevo su cuerpo tatuado. – De acuerdo entonces, te espero en el salón – Me responde, me da otro beso en los labios y sale de la habitación. Me quedo pensativa y de pronto sonrío al acordarme de la noche anterior. Nunca había hecho algo así, jamás me había acostado con un tío al que acababa de conocer, pero ayer fue diferente, no pude contenerme, y estaba contenta de lo que había hecho, había disfrutado sin dar cuentas a nadie, sin que nadie me dijera lo que estaba bien o mal. Además Christian era un chico muy atento y era taaaan sexy... Dejé mis pensamientos a un lado y me dirigí al baño, encendí el grifo con el agua caliente y comencé a desvestirme, de nuevo mi mente volvió a recordarme la noche anterior, esos besos, ese cuerpo sexy y duro, por no hablar de su m*****o (sin darme cuenta, vuelvo a ruborizarme), esos brazos que me agarraban fuerte y que me daban seguridad, aunque fuese por un rato. Así con mis pensamientos, entre en la ducha. Cuando salí del baño ya vestida, peinada y arreglado el maquillaje, salí de la habitación y me dirigí al salón. Allí estaba él, esperándome con la mesa puesta, había de todo sobre ella, zumo de naranja, café, leche sola, tostadas, croissants, fruta, yogur... – ¿Y este despliegue?mmmh...– Le pregunté mirando la mesa y mi estómago comenzó a rugir. – Después de lo de anoche, hay que reponer fuerzas y que mejor manera que con un poquito de todo– Me dijo mientras apartaba una silla de la mesa para que me sentara. – Muchísimas gracias, todo tiene una pinta increíble. Creo que nunca he tenido tantas opciones para desayunar – Le respondo sonriendo. Mientras desayunamos, él está muy atento a todas mis señales, no me deja levantarme para coger un croissant, en vez de eso, me lo acerca él. También nos acompaña su perrito Jacko, que está sentado en medio de los dos, mirándonos y esperando a que le demos algo de comer. Christian le da un trozo de pan y Jacko lo coge agradecido y se lo lleva a su camita. Mientras tanto, nosotros desayunamos en silencio, nos miramos de vez en cuando y yo no paro de ruborizarme. ¿Porqué me ocurre esto? Nunca he sido tan vergonzosa. CHRISTIAN SIERRA No puedo parar de mirarla, es hermosa. Jamás me imaginé que una mujer me pudiera hacer sentir tan bien, además es muy divertida, cada vez que la miro se ruboriza y a mi me hace mucha gracia. Anoche se quedó dormida en mi pecho y yo me quedé dormido respirando su aroma, huele tan bien y es tan dulce, que no pude evitar dormir y soñar con ella. Creo que esta vez y si ella me lo permite, repetiré. NORA JIMENO Cuando terminamos de desayunar y Christian me hace algunas bromas para relajar el ambiente, nos levantamos y entonces le digo; – Christian, debo marcharme ya, mi amiga me espera en la oficina...– Le digo sin ganas de marcharme. – Entiendo, si quieres puedo acercarte a tu oficina, así no tendrás que coger un taxi y puedo... disfrutar de tu presencia un poco más.– Me dice con ojitos de cordero degollado. – Está bien, acepto tu propuesta.– Le respondo dándole un beso en la mejilla. Cuando llegamos a mi oficina, me agarra de la mano y la besa, luego me mira fijamente y entonces me besa en los labios. – ¿Te apetece que nos veamos otro día?– me pregunta ligeramente apenado. – Por supuesto, pero ¿tienes mi número?– le pregunto. – La verdad es que no.– me responde ahora sí, con una sonrisa de oreja a oreja. Entonces, cojo su móvil y apunto mi número en su teclado y se lo devuelvo, él marca mi número y me da un toque para guardar también su número, antes de salir del coche, vuelve a besarme, pero esta vez más apasionadamente, como si fuera la última vez y yo naturalmente le correspondo. Me bajo del coche, le lanzo otro beso y entro en el edificio. En cuanto entro al edificio y voy a llamar al ascensor, aparece tras de mi Nina, gritando como una histérica; – ¿Se puede saber donde has estado toda la noche? No respondías mis llamadas y me tenias muy preocupada...– Me dijo haciendo pucheros. – ¿Te acuerdas del chico, con el que hablaba anoche?– La pregunto divertida. – Si, ¿Que pasa?¿Te ha hecho algo?– me mira con cara de preocupación. – Nooo tranquila, hemos pasado la noche juntos, en su casa y... –¿Queeee?– me interrumpe.– ¿Te ha drogado o algo? –Pero Nina, me quieres dejar acabar!! Si no no te seguiré contando más...– La reprendo y me hace un gesto de cerrar su boca con cremallera. – Nos fuimos a otro bar a tomar algo y casi lo hacemos en el baño, pero entró una señora en el baño y claro, salimos corriendo de la vergüenza – justo en ese momento veo a Nina que va a hablar y la corto con la mirada–, luego me llevo a su casa y allí conocí a su amigo peludo Jacko, un golden retriever súper adorable y luego...sucedió por fin. Nos acostamos y esta mañana estaba súper atento y...– Nina me corta. – Vamos por partes, a ver lo primero de todo ¿¿Te acostaste con él?? ¿Y en la primera noche? Tuvo que drogarse si no, no lo entiendo.– me dice ella toda convencida. – Que no Nina, que nadie me droga, por favor no seas tonta, lo hice porque me apetecía, el chico me gusta mucho, anoche me pareció muy interesante y lo hice porque quise y...– dejo de hablar sonriendo levemente. –¿Y que? Conozco esa sonrisilla, ¿Que pasa?– me pregunta muy atenta. – Pues que hemos quedado que volveremos a vernos. Ay Nina!! Es un chico súper atento y amable, tienes que conocerlo.– Le digo y ella sonríe. –Está bien Nora, si tu que eres la más desconfiada del mundo mundial, confías en ese chico y has visto algo que te gusta de él, pues yo te creo. – me dice ella, dándome un abrazo.
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