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1566 Palabras
Encuentro Con Mi Alfa El ambiente había quedado denso después de la reunión. Ferris y Sage intercambiaron algunas palabras finales mientras Aksel se mantenía a la distancia con Brady y Ford cerca. El peso de las negociaciones parecía disiparse a medida que Ferris, por fin, dio la orden de que continuaran hacia el resort. Los detalles estaban ajustados, las inversiones pactadas, pero la atmósfera seguía cargada de tensión y todos sabían que lo importante aún estaba por venir. Aksel, con la mirada fija en la puerta, asintió y comenzó a caminar hacia la salida para ir por el automóvil con Sage y Ford. El aire fuera de la casa de la manada era fresco, pero había algo incómodo en el paso de los tres hombres. - Voy por la cámara para ver como se ha avanzado en las decoraciones. - No tardes. Brady asintió y regresó al interior para tomar la cámara profesional, el silencio que había dejado la conversación fue interrumpido por el sonido de unos tacones bajando por las escaleras. Ciara. Brady alzó la vista cuando la vio aparecer y un nudo se formó en su estómago. Ella iba vestida con un conjunto sencillo, pero había algo en su andar que denotaba tensión. Estaba olisqueando el aire con intensidad. El brillo de sus ojos, el modo en que miraba en silencio hacia la salida, dejó claro que algo no estaba bien. - ¿Qué haces aquí, Brady? - preguntó ella con voz entrecortada, sin ocultar el miedo que le teñía la mirada. Brady, sin pensarlo, respondió de inmediato. - Vamos a llevar a Duncan al Resort. Ha venido a verlo en persona. La frase salió de su boca con rapidez y, al instante, una sensación de incomodidad recorrió el cuerpo de la joven. El nombre de Duncan resonó en sus pensamientos con fuerza. El miedo de Ciara estaba más que justificado ¿Por qué el humano estaba aquí? La joven palideció al escuchar el nombre de Duncan y sin que Brady pudiera hacer nada, Ciara empezó a alejarse rápidamente hacia las escaleras. La angustia en su rostro creció con cada paso que daba y Brady intentó seguirla, llamándola con un tono calmado. - Ciara, espera. ¿Qué sucede? Pero antes de que pudiera alcanzar a detenerla, el ambiente cambió por completo. Un destello fugaz de movimiento y, de repente, la joven se transformó. El sonido de sus huesos y músculos reconfigurándose era un crujido extraño que heló la sangre de Brady. Ciara casi no se transformaba. Mierda, había humanos ahí. En un abrir y cerrar de ojos, Ciara ya no estaba allí, sino un lobo blanco, de pelaje suave como la nieve, que saltó al aire y se impulsó con fuerza hacia sus brazos. Brady apenas tuvo tiempo de reaccionar cuando el lobo aterrizó en su pecho, haciéndolo tambalear ligeramente antes de que sus manos lo sujetaran con fuerza. - ¡Mierda! - exclamó y la sorpresa y el desconcierto eran evidentes en su voz. La imagen de Ciara transformada en un lobo en sus brazos era algo que nunca había anticipado. Los humanos que estaban cerca del auto y Aksel, se acercaron rápidamente al escuchar la maldición. La mirada de Aksel se endureció al instante, pero no pudo evitar sentirse ligeramente alarmado. Ford también se detuvo, observando la escena con creciente incomodidad. - ¿Qué… qué acaba de pasar? - preguntó Ford, sin dejar de mirar el pequeño lobo blanco en los brazos de Brady, cuya expresión reflejaba una mezcla de shock y sorpresa. Brady, sin poder dejar de mirar al lobo, murmuró: - Es… Bueno... Ella quería que la lleváramos. El lobo se acurrucó en sus brazos, temblando, mientras Brady intentaba calmarse, sabiendo que ahora todo estaba más complicado de lo que jamás había imaginado. Mientras Brady sostenía al lobo en sus brazos, el pequeño animal temblaba ligeramente, acurrucándose contra él. El vestido que colgaba de su brazo dejaba en claro que algo extraño había sucedido, pero el par de humanos que los observaba no sabía cómo interpretar la situación. Ford, mirando confundido, fue el primero en hablar, sus ojos entrecerrados con duda. - ¿Qué pasó? - preguntó, claramente desconcertado por la imagen ante él. Brady, sin dudarlo, actuó rápidamente, ocultando la verdad tras una mentira improvisada. - La mascota de la familia me saltó de improviso. - respondió, con voz tranquila, pero cargada de algo que no era del todo convincente. Ford levantó una ceja, pero antes de poder decir algo más, un bajo gruñido proveniente del lobo llamó su atención. La pequeña criatura se movió un poco en los brazos de Brady, como si estuviera reclamando algo. Brady, con una ligera sonrisa nerviosa, susurró al lobo. - Lo siento, ¿Qué quieres que haga? La mirada del animal era fuerte, aunque apenas visible para los humanos. El gruñido no era una amenaza, pero la tensión estaba clara, como si el lobo tratara de decir algo más. Sage, observando la escena, dio un paso más cerca del lobo, sus ojos de color magenta brillando con intensidad. Algo en su mirada le resultaba familiar. Había algo en ese lobo, una sensación de conexión inexplicable, como si los ojos brillantes del animal le recordaran a los ojos de la mujer con la que había compartido una noche de deseo. Aksel, al notar la dirección en la que Sage se acercaba, intervino rápidamente. - Vamos, señor Duncan. - dijo, tomando al lobo de los brazos de Brady y abrazándolo con fuerza. El lobo no mostró resistencia, como si comprendiera que era hora de irse. - Se hace tarde. - Aksel miró a todos, señalando que era momento de continuar. Brady asintió sin decir nada más y los hombres se dirigieron hacia el auto. El ambiente era extraño y aunque nada se había dicho explícitamente, el peso de la situación estaba claro en el aire. Brady, que había estado en silencio, abrió la puerta del vehículo y subió al asiento del conductor, dejando que los demás se acomodaran. El lobo, ya en brazos de Aksel, se quedó quieto y tranquilo, como si entendiera la seriedad del momento. La atmósfera dentro del auto estaba cargada de incertidumbre, pero nadie se atrevió a romper el silencio. El viaje continuó hacia el resort, pero una extraña sensación de desconcierto flotaba en el aire. El trayecto al resort duró unos 45 minutos. El camino era bueno y estaba acondicionado para los turistas. Sage miraba el lugar y de vez en cuando al lobo blanco acostado en el regazo de Aksel. - No sabía que los lobos árticos podían ser domesticados. - le dijo con curiosidad. - Digamos que mi familia se lleva muy bien con los lobos. - dijo Aksel. Brady, sentado junto a él, no pudo evitar esbozar una sonrisa. - Casi como si lo llevásemos en la sangre. - comentó, mirando al animal con una expresión llena de complicidad. El auto se detuvo suavemente en la plaza central del resort, el motor apagándose con un leve suspiro. Sage observó a su alrededor, impresionado por la amplitud y la belleza del lugar. La plaza estaba iluminada con luces tenues que colgaban entre los árboles y decoraciones hechas a mano, dando la impresión de un lugar sacado de un cuento. La festividad del equinoccio y la luna llena se reflejaban en cada rincón. Las banderas de colores, las guirnaldas de flores y las antorchas encendidas creaban una atmósfera mística y acogedora, mientras el suave murmullo de la brisa hacía que todo pareciera aún más etéreo. Sage, que estaba acostumbrado a la vibrante vida urbana, se sintió desconcertado, pero cautivado por el ambiente tranquilo que lo rodeaba. La sensación de estar en un lugar tan alejado del bullicio y de los conflictos de la ciudad lo descolocó. Sin embargo, sus ojos seguían desviándose hacia el lobo blanco en el regazo de Aksel. El animal parecía estar perfectamente cómodo, como si el lodo del mundo ya no lo perturbara. El ambiente en el auto cambió, la tensión momentánea desapareciendo en el aire mientras se preparaban para salir. Al observar la plaza central, Sage no podía evitar sentir que algo mucho más grande estaba en juego aquí, algo que él no lograba comprender del todo. El lobo, que había estado tranquilo durante el trayecto, se movió ligeramente en el regazo de Aksel, girando su mirada hacia Sage antes de recostarse de nuevo, como si reconociera que el momento de entrar en el centro de todo estaba cerca. Estaban frente a un edificio imponente pero acogedor, hecho de piedra y madera, con un diseño que reflejaba la mezcla de tradición y modernidad. A través de las grandes ventanas, Sage podía ver las luces titilando desde el interior, donde se celebraba la festividad. Los sonidos suaves de la música llegaban hasta ellos, una mezcla de cuerdas y percusión, creando una atmósfera etérea. Aksel salió del auto con rapidez, con el lobo en brazos y luego le hizo un gesto a Sage y Brady para que lo siguieran. - Bienvenidos al resort. - dijo con una sonrisa enigmática - Aquí es donde celebramos las festividades. Es un lugar... especial. Brady, aliviado por haber dejado atrás los momentos tensos, se unió a ellos mientras Sage tomaba un profundo respiro y se preparaba para enfrentar lo que vendría. La intriga seguía latiendo en su pecho, pero estaba decidido a descubrir la verdad detrás de todo esto.
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