Camino a casa, me desvié al hospital, no me sentía bien y aquello dolía a muerte, cuando me atendieron llamaron a mi doctor, sabía que vendrían los regaños, me exalté un poco y me dejé llevar, el dolor era la consecuencia. —Solo hablé un poco fuerte, eso es todo. —Una vez a la semana. —¿Que? —Solo una vez a la semana durante este nuevo mes, sigue guardando reposo y no hagas locuras, ¿quieres perder tiempo abriendo la herida? ¿Quieres quedarte en cama? —Una vez a la semana. — acepté. Conduje a casa, ya casi sin dolor, me di una ducha y me metí a la cama, leyendo un poco. Mis ojos se iban cerrando en la eterna noche, no parecían pasar las horas pero me iba llegando el sueño. Hasta que el celular sonó. Me pensé en si contestar o no, ya que este estaba en la mesa de noche al otro e

