Todo había empezado con una copa de vino que mi madre le brindó a Caroline, ya que esta rechazó comer algo, pues había cenado hace poco, según ella. La copa de vino parecía haberse multiplicado por diez en lo que el tiempo corría, pero eso le salvó de tener que darle alguna explicación que no tenía sobre porqué la estaba evitando, mi padre ya estaba tirado en el sofá, dormido hace rato pero mi madre… ella tenía una resistencia que pronto vencería a Caroline, las dos platicaban y reían muchísimo, dejándome fuera de la charla, yo solo las miraba mientras escuchaba y anotaba todo en mi mente sobre aquella platica de mujeres. —Es que…¿que te vio Betania a ti de interesada? Si eres un amor.—y después de cada palabra, parecía que hacían un chiste porque no dejaban de reír por un rato. Contag

